Una nueva prueba de la existencia de agujeros negros supermasivos en el corazón de los núcleos activos de las galaxias acaba de ser aportada por un esperado estudio en alta resolución por VLBA, Very Long Baseline Array, (LÃnea de Base Muy Larga). Esta poderosa técnica de interferometrÃa de ondas de radio permitió a los astrofÃsicos zambullirse dentro del chorro de partÃculas cargadas producido por un blazar*. La teorÃa encaja perfectamente con las observaciones.
El descubrimiento de los quásares a principios de los años 1960 marcó no sólo la vuelta a un primer plano de la relatividad general si no que también constituyó el principio del fin para el modelo de la cosmologÃa estacionaria* de Hoyle y Bondi. Desde entonces, la astrofÃsica relativista iba a desarrollarse rápida y poderosamente bajo el impulso de gigantes en la materia como Chandrasekhar y Zeldovitch.
Para explicar la formidable energÃa irradiada por objetos que se encontraban en un volumen cuyo diámetro debÃa ser inferior a un año de luz, se requirió que intervinieran astros que generaban un campo de gravitación, recogido en la relatividad general de Einstein.
Según la teorÃa propuesta en 1977 por Blandford y Znajek, los cuásares debÃan obtener su fantástica energÃa de los procesos de acreción y de la magnetohidrodinámica relativista producidos por un agujero negro de Kerr* en rotación y del que la masa debÃa sobrepasar el millón de masas solares. Los poderosos chorros de partÃculas observados estarÃan alineados con el eje de rotación del agujero negro. Retorciendo las lÃneas de los campos magnéticos generadas por un efecto dinamo, esta rotación serÃa responsable de los procesos de aceleración y de expulsión de las partÃculas presentes en el chorro. ¿Pero cómo estar seguro de ello?.
Un red de radiotelescopios para acechar a la onda de choque.
La teorÃa predice que el enroscamiento de las lÃneas de los campos magnéticos por la rotación del agujero negro, implica un movimiento helicoidal para las partÃculas aceleradas que se desplazan a lo largo del chorro. Además, la radiación producida a diferentes longitudes de onda será más intensa paralela al chorro, y sobre todo, pasada cierta distancia alejándose del agujero negro central a lo largo del chorro, una onda de choque debe producirse creando emisiones bruscas en el rango visible, pero también en la radiación X y gamma.
Alan Marscher, un astrofÃsico de la Universidad de Boston, acometió con sus colegas la labor de observar a BL Lacertae, una galaxia que poseÃa un núcleo activo y que sirve de referencia para definir lo que se llama unos objetos BL Lac*. Situado a 950 millones de años luz de la Tierra, este objeto es un blazar, es decir un cuásar que produce chorros de partÃculas de los que uno está orientado en dirección a nuestra Galaxia.
Utilizando la red de radiotelescopios conocida bajo el nombre de VLBA, los investigadores pudieron seguir detalladamente el movimiento de un paquete de partÃculas eyectado por el agujero negro central de BL Lacertae, emitido en ondas de radio. Paralelamente, otros telescopios capaces de observar las emisiones en óptica, rayos X y gamma fueron mobilizados durante varios años para observar los brillos procedente del chorro del blazar. Cuando el paquete de materia llegó exactamente a la distancia donde la teorÃa predecÃa que debÃan producirse las bruscas bocanadas de radiación gamma, X y visible, los astrofÃsicos pudieron comprobar que sus cálculos concordaban perfectamente con la realidad.
No se trata sólo de un éxito teórico que refuerza considerablemente la confianza en la teorÃa de los agujeros negros como fuente de energÃa de los cuásares, se trata también de un impresionante éxito desde el punto de vista de las observaciones porque se consiguió seguir con todo detalle los procesos en el interior del corazón del chorro de un cuásar.
Para saber más:
Un blazar es una fuente de energÃa muy compacta y altamente variable situada en el centro de una galaxia. Los blázares están entre los fenómenos más violentos del Universo y son un tema importante en la astronomÃa extragaláctica.
Los blázares son miembros de un grupo más grande de galaxias activas, también llamados Núcleos Activos Galácticos (AGN). Sin embargo, no son un grupo homogéneo y pueden ser divididos en dos grupos de galaxias:
- Cuásares altamente variables, a veces llamados cuásares Variables Ópticamente Violentos (OVV), estos son un subconjunto pequeño de todos los cuásares.
- Objetos BL Lacertae (objetos "BL Lac" o simplemente "BL Lacs"). Algunos de estos extraños objetos pueden ser blázares intermedios, los cuales parecen tener una mezcla de las propiedades de ambos.
Los blázares son AGN con un jet o chorro relativÃstico que está apuntando en dirección a la Tierra. Nosotros observamos "desde abajo" el jet, y esto responde a la rápida variabilidad y rasgos de ambos tipos de blázares. Muchos blázares tienen caracterÃsticas superlumÃnicas dentro de los primeros parsecs de sus jets, probablemente debido a los frentes de onda de choque relativÃsticos.
El cuadro generalmente aceptado de estos cuásares OVV es que son, intrÃnsecamente, potentes radio galaxias, mientras que los objetos BL Lac son, básicamente, galaxias de fuentes de radio débil. En ambos casos, los centros galácticos son de galaxias elÃpticas gigantes.
Los modelos alternativos, por ejemplo las microlentes gravitacionales, pueden responder a las observaciones de algunos blázares pero no son consistentes con las propiedades generales.
También se considera que los agujeros negros configuran blázares cuando los chorros de plasma que les pueden estar asociados son visibles.
Publicado originalmente en Astroseti