Siguen, por tanto, una lÃnea positivista que valora los hechos en sà mismos, es decir, todo aquello que es medible. Expresan que sólo cabe hacer ciencia de lo observable porque es lo único objetivo. Todo lo demás carece de rigor cientÃfico.
En realidad, estas lÃneas de pensamiento surgieron del intento de desarrollar una psicologÃa objetiva en contraposición a una psicologÃa subjetiva con el objetivo de que la psicologÃa tome carta de naturaleza cientÃfica. De esta manera, dicen, la psicologÃa se convertirá en ciencia al eliminar todo aquello que no pueda ser observado y medido "objetivamente". Entrará en el dominio de la ciencia ya que no solamente se podrá conocer, sino que también se podrá predecir. El objeto de las investigaciones no será el de describir la conducta humana sino formular leyes que permitan predecirla.
Para ello, abordan el estudio de la conducta humana basándose en el paradigma estÃmulo-respuesta (E-R), en donde el estÃmulo es cualquier factor externo o cambio en la condición fisiológica del animal, y la respuesta es la reacción o conducta frente a tal estÃmulo. El método utilizado será la experimentación u observación controlada, es decir, el empleado en de las ciencias naturales.
Aquà nos interesa señalar una de las conclusiones a las que llegan y persiguen: si la conducta puede condicionarse, la psicologÃa podrá predecir y controlar la conducta de la misma forma que ocurre con los objetos de estudio en las demás ciencias naturales. Las actividades humanas podrán ser explicadas si se reconoce la respuesta a un estÃmulo, como si de una máquina se tratase.
Arguyen que si supiésemos todos los estÃmulos a los que está sometido una persona, podrÃamos predecir su comportamiento. Watson, fundador del conductismo, creyó que controlando los estÃmulos del ambiente se podÃa incluso moldear el carácter de las personas en la dirección deseada. Basta con cambiar convenientemente esos factores externos para obtener la conducta deseada en un individuo.
El gran error de estas "teorÃas" que tratan de dotar a la psicologÃa de objetividad es no darse cuenta de que no son los estÃmulos los que determinan la acción humana y la conducta, sino nuestras creencias, pensamientos y juicios de valor. Dicho de otra manera: es la interpretación que el ser humano da a los estÃmulos recibidos la que determinará su respuesta. El ser humano no es un agente pasivo al cual el ambiente influye sin que exista reciprocidad.
Las teorÃas basadas en el paradigma E-R no pueden explicar por qué, dada una determinada situación o estÃmulo, dos personas pueden actuar de forma distinta. Incluso que una misma persona que se encuentra dos veces ante la misma situación pueda reaccionar de manera distinta aunque se mantengan las condiciones. La Ley del Efecto de Thordike, según la cual cualquier acto que produzca un efecto satisfactorio en una determinada situación tenderá a ser repetido en esa situación, está claramente equivocada y no tiene sentido al querer aplicarla al ser humano.
El paradigma E-R presenta una lógica mecanicista dentro de la cual se le niega al hombre toda su autonomÃa, toda capacidad de generar sus propias conductas y toda posibilidad de darle un sentido a su acción.
Y es que si quisiéramos explicar las acciones concretas o la conducta de una persona, deberÃamos tener en cuenta toda la historia personal del individuo, es decir, movilizar toda su experiencia anterior.
Y aquà entramos en otro gran error de las teorÃas del E-R: la tendencia a quedarse en los hechos directamente observables/experimentales (aspiración empÃrico-positivista). No tienen en cuenta cuestiones que afectan la toma de decisiones pero que no se pueden medir, por lo que establece que el hombre es idéntico a su comportamiento, es decir, que se reduce a meros actos o reacciones estÃmulo-respuesta.
Caen en un simplismo reduccionista al intentar aprehender la complejidad de toda la conducta reduciéndola a asociaciones (más o menos complejas) de estÃmulos y respuestas. Reducen la psicologÃa a fisiologÃa al suponer que toda la conducta de los seres vivos puede interpretarse fisiológicamente. También reducen lo psÃquico a la conducta ya que convierten a la mente a una especie de caja negra en la cual ciertas nociones como las emociones, la personalidad, los pensamientos, la conciencia, la intuición, las ideas, el yo, los sentimientos o las intenciones no tienen sentido, cabida ni interés real. No tienen en cuenta que la vida mental del ser humano es un factor de su conducta.
La predicción de las acciones concretas de un individuo no es, por tanto, un "problema tecnológico" ya que hay aspectos que orientan la conducta que nunca podrán ser registrados. No solamente no son tangibles/fÃsicos, sino que el propio individuo sólo es consciente de una minúscula parte de ellos, ya que desde las intuiciones (más o menos correctas) de Freud sabemos que el ser humano no es completamente consciente de lo que le mueve a tomar decisiones y a actuar de una manera concreta ("el yo no es dueño y señor en su propia casa").
Pero es que aunque la medición de todos los factores que condicionan la acción fuera posible (cosa que a todas luces hemos visto que es imposible), la predicción de la conducta y comportamiento humano seguirÃa siendo imposible. Y esto es debido a que el hombre actúa en base al conocimiento que tiene en el momento presente de la acción. Pero el conocimiento de las personas varÃa en el tiempo debido a que aprenden e incrementar su información. La implicación de este hecho es que un individuo no puede predecir su comportamiento en el futuro porque desconoce el conocimiento que tendrá en ese momento. No puede saber cómo actuará en base a un conocimiento que no existe. Desconoce en qué manera variará su conocimiento con respecto al que posee actualmente porque todavÃa no lo ha adquirido. La posibles causas de nuestras acciones sólo pueden ser explicadas y reconstruidas después de los eventos, de la misma forma que uno sólo puede explicar su conocimiento únicamente después de que lo posee. Asà que, aunque pudiéramos conocer todos los estÃmulos y factores que determinan la acción de una persona en el presente, no podrÃamos predecir su comportamiento en el futuro porque se basará en un conocimiento/información que variará y se incrementará desde ahora hasta ese momento de una forma que actualmente desconocemos.
En realidad, estas teorÃas del E-R están basadas en la "psicologÃa" animal (y la psicologÃa infantil), siendo sus métodos procedimientos de éstas en lo capital. Sin embargo, el principio de continuidad fÃsica (evolutiva) de los animales al hombre no justifica la extrapolación de la metodologÃa y los resultados de las investigaciones realizados con animales al ser humano. Resulta absurdo y carece de validez cientÃfica el tratar de explicar comportamientos humanos tremendamente complejos (lenguaje, moral, sociedad, creación artÃstica) a partir de respuestas simples de animales (por ejemplo, una paloma apretando una palanquita).
Y es que los animales no elaboran teorÃas e ideas de cómo las cosas son o deberÃan ser. No interpretan la realidad ni el mundo. No se puede hablar, en definitiva, de procesos de conciencia ni de psicologÃa animal. Es un error forzar e intentar buscar facultades intelectuales del hombre en los animales.
Utilizar la misma metodologÃa para el estudio de animales y seres humanos serÃa negar esta diferencia entre ellos, y llevarÃa a tomar el presupuesto ontológico de que el ser humano carece también de procesos de conciencia. Bajo su apariencia de ciencia, su valor experimental no va más allá de un exitoso y ya conocido adiestramiento de animales. La verdad, como dijo Russell, es que "de estos puntos de vista sólo ha surgido sabidurÃa animal".
Publicado originalmente en Instituto Juan de Mariana (España)