Utilizar el océano como un gigantesco colector de energÃa solar térmica es el objetivo del sistema denominado "Conversión de la EnergÃa Termal del Océano" (OTEC). Sus defensores aseguran que podrÃa cubrir las necesidades energéticas de todo el mundo y ofrecer otras aplicaciones. El calor oceánico podrÃa utilizarse para sistemas de aire acondicionado, desarrollar granjas agrÃcolas y piscifactorÃas, producir agua dulce desalada, extraer minerales o luchar contra el cambio climático. A pesar de su potencial, las instalaciones de OTEC se mueven a nivel experimental o en fase de proyecto. Pero los costos crecientes de los combustibles fósiles y el interés por las energÃas ecológicas han revivido hoy en dÃa su interés.
Qué es y cómo funciona
El sistema de OTEC pretende aprovechar el calor oceánico como una fuente energética ecológica. Sus defensores aseguran que es constante y permanente, a diferencia de otras energÃas renovables, como la eólica o la fotovoltaica. Pero no vale cualquier zona: estas instalaciones se basan en la diferencia de temperatura, de al menos 20 grados, entre la superficie y el fondo de los océanos. Estas condiciones se producen en las áreas costeras tropicales. La eficiencia de este sistema es muy baja: se estima entre un 1% y un 7% como máximo.
A pesar de estas limitaciones, su potencial es enorme. Según estimaciones del Laboratorio Nacional de EnergÃa Renovable (NREL) de EE.UU., en un dÃa medio, 60 millones de kilómetros cuadrados de los mares tropicales absorben una cantidad de radiación solar equivalente en energÃa a unos 250 millones de barriles de petróleo. Si el 0,1% de esa energÃa solar almacenada podrÃa convertirse en energÃa eléctrica, podrÃa abastecerse en más de 20 veces el consumo total de electricidad de EE.UU.
La Ocean Energy Council, una organización sin ánimo de lucro para el aprovechamiento de la energÃa oceánica, calcula que con el 1% de la energÃa generada por la OTEC se cubrirÃa entre 100 y 1.000 veces el consumo eléctrico actual mundial.
Diferentes tecnologÃas
Los expertos distinguen tres tipos de sistemas de OTEC:
- Ciclo cerrado: el agua caliente de la superficie del mar es bombeada con un intercambiador de calor que vaporiza un fluido con un punto de ebullición bajo (amonÃaco o freón). El vapor en expansión mueve un turbo-generador y origina electricidad. El agua frÃa del fondo del mar es bombeada a través de un segundo intercambiador de calor, que convierte de nuevo el vapor en lÃquido.
- Ciclo abierto: el agua caliente se coloca en un recipiente de baja presión para que hierva. El vapor en expansión impulsa una turbina conectada a un generador eléctrico. El vapor de agua se condensa de nuevo en un lÃquido por la exposición a bajas temperaturas de las aguas profundas del océano. Este vapor es dulce, casi puro, ya que la sal ha quedado depositada en el recipiente.
- HÃbrido: combina las caracterÃsticas de los dos sistemas anteriores. El agua caliente se introduce en una cámara de vacÃo para su evaporación, con un método similar al de ciclo abierto. El vapor de agua evapora un lÃquido de bajo punto de ebullición en un circuito de ciclo cerrado que mueve una turbina para producir electricidad.
Aprovechar el calor de las fumarolas
El calor de los océanos podrÃa utilizarse de otras formas. El Sistema de Recuperación Hidrotermal Marshall es una iniciativa para aprovechar el calor de las fumarolas oceánicas. Las elevadas temperaturas de estos volcanes submarinos calentarÃan un fluido que serÃa conducido por una tuberÃa a la superficie. La energÃa térmica contenida en el lÃquido serÃa extraÃda para generar electricidad.
Otras posibles aplicaciones del sistema
Uno de los inconvenientes de estas instalaciones podrÃa transformarse en una ventaja. La creación de plancton y la subida de agua frÃa podrÃan aprovecharse para refrigeración y para el desarrollo de granjas agrÃcolas y de acuicultura. La planta experimental de Hawai utiliza estos recursos en el aire acondicionado y para diversos cultivos. Los expertos de este laboratorio han demostrado que los salmones y las langostas crecen más rápido con estos nutrientes. En cuanto a las posibilidades agrÃcolas, los experimentos de esta planta hawaiana han permitido el cultivo de algas comestibles y de más de cien tipos diferentes de frutas y vegetales.
La electricidad generada en estas plantas se podrÃa utilizar para producir otros combustibles y productos, como hidrógeno, amoniaco o metanol. Las instalaciones de OTEC de ciclo abierto o hÃbridas pueden producir grandes cantidades de agua dulce. En teorÃa, una instalación de 2 megavatios podrÃa producir unos 4.300 metros cúbicos de agua desalada diarios.
Otra posibilidad serÃa el aprovechamiento del potencial minero de los océanos. La idea consistirÃa en extraer los 57 elementos contenidos en sales y otras sustancias y disolverlos en una solución.
Algunos expertos hablan del potencial de estas instalaciones en la lucha contra el cambio climático. Un artÃculo de 2007 de la revista Nature sugerÃa la idea de utilizar bombas para llevar el agua desde las profundidades y secuestrar el dióxido de carbono (CO2). Se estima que una planta de OTEC optimizada para este objetivo podrÃa secuestrar 10.000 toneladas de CO2 por cada megavatio producido al año.
DesafÃos que se deben superar
La OTEC requiere grandes inversiones de dinero. Expertos del Pacific International Center for High Technology Research han estimado que una planta comercial de cinco megavatios podrÃa costar entre 80 y 100 millones de dólares.
Las tuberÃas tienen que ser amplias y llegar a varios miles de metros de profundidad para lograr la diferencia de temperatura necesaria. El mantenimiento de la instalación es delicado, ya que hay que luchar contra la corrosiva agua salada y la materia orgánica que deteriora los tubos y demás componentes. Las condiciones meteorológicas adversas de las zonas tropicales, como tormentas o huracanes, pueden acabar con estas instalaciones. Los defensores de la OTEC argumentan que la tecnologÃa no serÃa un problema, sino, una vez más, el coste: la industria petrolera ha hecho frente a estos problemas durante décadas y sólo habrÃa que invertir en soluciones similares.
El posible impacto ambiental de la OTEC es otro motivo de debate. Los nutrientes en el agua frÃa de las profundidades podrÃan ayudar a prosperar a las granjas de acuicultura, pero también a otros organismos no deseados. El bombeo de miles de millones de litros de agua de las profundidades podrÃa alterar las condiciones de estas zonas, en las que también hay vida.
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