Con la globalización y el modernismo, las personas se han visto, prácticamente, obligadas a cambiar en parte sus hábitos alimenticios: de comidas saludables a más chatarra y grasosa.
Sin embargo, nunca es tarde para llevar a cabo cambios en pro de la salud en general.
Para el caso, los especialistas recomiendan más consumo de carne de pescado azul, aceite de soya y oliva, verdura, frutas y frutos secos. Asimismo, sugieren consumir los azúcares de asimilación lenta de las pastas, panes y legumbres, que los de efecto rápidos de los dulces y refrescos; más grasas omega 3 y menos omega 6 y carnes rojas con moderación.
Las preguntas que las personas deben responder son: ¿Quiere estar en las mejores condiciones para hacer realidad sus sueños? ¿Desea gozar de buena salud, encontrarse en plena forma física, mantener un estado de ánimo óptimo y ser competitivo en el plano intelectual?
Para poder conseguir una mente vital y exitosa, hay un medio sencillo y eficaz que se halla al alcance de todos: una buena alimentación y unos hábitos dietéticos destinados a potenciar el cerebro.
Manos a la obra Si se elige los alimentos adecuados, dará a sus aptitudes físicas e intelectuales una base más para que se expresen plenamente.
Además, una buena alimentación permitirá preservar su capital en materia de salud y protegerse de sus principales azotes: los problemas cardiovasculares, el cáncer y el Alzheimer.
Esto demuestran las últimas investigaciones médicas, en las que se fundamentan las propuestas del médico nutricionista galo Jacques Fricker, quien es investigador del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica francés y uno de los mayores expertos mundiales en alimentos que curan y protegen.
El autor del reciente libro “Comer bien para triunfar” explica cómo elegir los alimentos que más benefician el cerebro, el estado de animo, la capacidad intelectual y el buen humor.
Según el doctor Fricker, alimentar bien el cerebro no solo significa hallar el ritmo adecuado entre las tres comidas diarias, sino también dar prioridad a los alimentos cuya composición responde especialmente bien a las necesidades de las neuronas.
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