Paradójicamente, las profundidades marinas son -en cierta medida- un ambiente propicio para emular el espacio exterior. A 19 metros bajo el nivel del mar se instaló el laboratorio Acuario, que forma parte de una misión de la NASA en la costa de Florida, tripulado por tres astronautas y un ingeniero aeroespacial. ¿El objetivo? Realizar pruebas para lo que será la estación permanente del hombre en la Luna.
Este laboratorio se sumergió el domingo último sin ningún tipo de inconvenientes, dijo el vocero Kylie Clem del Centro Espacial Johnson en Houston, Texas, a la prensa internacional. “Todo funciona bien y la tripulación ya está trabajando” en la nave bautizada como NEEMO 13 (NASA, Extreme Environment Mission Operations 13), se informó luego desde las profundidades, en la Costa de Florida. El sumergible realizará sus operaciones hasta el 15 de agosto a unos cinco kilómetros de la costa de Cayo Largo, en el extremo meridional de dicha península.
Durante la misión, la tripulación de NEEMO 13 realizará una variedad de “caminatas lunares” en el fondo del mar y pondrá a prueba nuevos conceptos sobre la futura exploración del satélite natural de la Tierra, así como nuevos equipos de navegación y comunicaciones.
“En el fondo del mar, como existe el empuje que genera el agua, se simula un ambiente de menor gravedad similar al de la Luna. Allí se pueden practicar maniobras de diverso tipo, porque es un ambiente completamente diferente al de la superficie terrestre”, explica Roberto Venero, secretario de extensión de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la UNLP, ante una consulta puntual de Hoy.
Los integrantes de la tripulación submarina son los astronautas Nicholas Patrick, Richard Arnol y Satoshi Furukawa (de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón), y el ingeniero de sistemas integrados, Christopher Gerty.
Durante las “caminatas marinas”, estos avezados y arriesgados hombres construirán una torre de comunicaciones, practicarán técnicas para recoger muestras lunares y probarán nuevos diseños de trajes espaciales.
También harán estudios sobre la fisiología y el comportamiento humano en relación con su permanencia en ambientes extremos.
“El astronauta -sigue Venero- debe conocer que en la Luna las cosas no reaccionan de la misma manera que en la superficie de la tierra. Por eso es determinante entrenar todos los movimientos, como hace la NASA en las inmensas piletas que posee”.
En mayo de ese año dos astronautas realizaron una misión de 12 días en el fondo marino (NEEMO 12), en la que también probaron nuevos conceptos de la medicina espacial y técnicas para el desplazamiento lunar.
En esa ocasión se realizaron experimentos de tecnología médica, incluyendo “telecirugía robótica” en pacientes simulados.
Según la NASA, las demostraciones de tecnología telequirúrgica desarrolladas y refinadas en esa misión ayudarán a los médicos a superar los problemas de la comunicación interplanetaria.
Similar en tamaño a los dormitorios de la Estación Espacial Internacional (ISS, por su sigla en inglés), Acuario es el único hábitat y laboratorio submarino permanente. Tiene 15 metros de largo y cuatro de diámetro.
Noticia publicada en Diario Hoy (Argentina)