En los últimos años han sido muchos los estudios que han intentado demostrar la eficacia de la terapia celular en el tratamiento de corazones dañados por un infarto. Sin embargo, hasta el momento han sido muchos los problemas que esta técnica ha originado. Ahora una investigación parece haber encontrado un método para que el empleo de un tipo de células madre, embrionarias en lugar de adultas, sea eficaz y solvente los obstáculos detectados.
El estudio, publicado en "Nature Biotechnology" y realizado por investigadores de la Universidad de Washington y la compañía Geron Corportaion, ha probado en ratones infartados que la inyección de células madre embrionarias humanas puede dar lugar a la formación de cardiomiocitos, las células musculares del corazón. Además, estas células contribuyen a fortalecer la pared del corazón y su capacidad para bombear sangre.
Los principales problemas que hasta ahora han impedido que las células madre obtengan éxito como terapia regenerativa del corazón tras haber sufrido un infarto han sido por un lado la poca eficacia para obtener un gran número de cardiomiocitos y, posteriormente, la escasa supervivencia de esas células.
"Los pasados intentos de tratar corazones infartados con células madre han sido prometedores, pero han sido obstaculizados por estos retos", explica el doctor Chuck Murry, director del Centro de Biología Cardiovascular en el Instituto para la Medicina Regenerativa y de Células Madre de la Universidad de Washington y uno de los autores del estudio. "El método que hemos desarrollado supera estos dos problemas. Hemos conseguido que las células madre se diferencien en su gran mayoría en células musculares del corazón, y luego hemos logrado que el injerto sobreviva en el corazón dañado de ratas", aclara.
Factores de crecimiento
En trabajos anteriores este equipo científico había utilizado un método, denominado shock de calor, para hacer más estables los injertos de este tipo de células y dar lugar a un mayor número de cardiomiocitos. Ahora, con una mejora de esta técnica consistente en añadir un cóctel de sustancias (proteínas y factores de crecimiento) han logrado incrementar la tasa de éxito de estos implantes. Además, los investigadores utilizaron una especie de moldes en donde colocaron las células para evitar su migración a otras zonas.
Al utilizar este método, aproximadamente el 90% de las células madre se convirtieron en células cardiacas adultas. "Calculamos que por cada célula madre embrionaria se generaron aproximadamente tres cardiomiocitos", explican los autores en el estudio.
Además, la tasa de éxito del injerto, su viabilidad en el corazón, mejoró notablemente: todas las células tratadas con los factores de crecimiento dieron lugar a células cardiacas diferenciadas en los corazones de las ratas frente al 18% de aquellas que no recibieron este tratamiento.
"Nuestra experiencia inicial al utilizar células sin tratar mostró que la mayoría moría después del trasplante. Sin embargo, después del tratamiento con nuestro cóctel, fuimos capaces de conseguir infertos en el músculo cardiaco en el 100% de nuestros animales. Esto no significa que el 100% de nuestras células sobrevivieran. Todavía seguimos pensando que la muerte celular es un grave problema y que el cóctel necesita mejoras", afirma para elmundo.es Chuck Murry.
Noticia completa en El Mundo (España)