La Agencia Espacial Europea (ESA) y la rusa Roskosmos aseguraron que el fracaso registrado hoy no les impedirá continuar los experimentos para bajar a la Tierra cargas útiles desde satélites situados en órbita con ayuda de cables superfinos.
"Estoy convencido de que esta tecnología tiene potencial y de que los experimentos para el descenso de cargamentos desde la órbita con ayuda de cables continuaran sin falta", dijo Christian Feichtinger, jefe de la misión de la ESA en Rusia, a la agencia Interfax, destacó Efe.
Alexandr Vorobiov, portavoz de Roskosmos, afirmó que el experimento, pese a su fracaso y la pérdida de la cápsula con la carga útil, "puede considerarse un éxito parcial" por los valiosos datos técnicos obtenidos en su curso.
Por su parte, Konstantín Yolkin, experto del Instituto Científico ruso de Construcción de Maquinaria, aseguró que dicho experimento es "un proyecto muy atrevido de la ESA" y que "Rusia continuará sin falta su participación en los mismos".
"La ESA asumió conscientemente este riesgo, pues de la veintena de experimentos con cable realizados hasta ahora solo un 60 por ciento fueron más o menos exitosos, y el resto han fracasado", dijo.
Roskosmos informó horas antes de que el fallo de un equipo europeo había hecho fracasar este singular experimento, en el que se utilizó un cable superfino y ultraligero de polietileno de 30 kilómetros de largo.
Según el proyecto, desarrollado por la ESA, la cápsula Fotino debía separarse del satélite ruso Fotón-M3 a la distancia de 30 kilómetros y girar alrededor siguiendo atada por el cable.
En el momento necesario, el cable era cortado de forma automática por ambos cabos, y la cápsula debía entrar en la atmósfera en el ángulo y la trayectoria requeridos para descender hacia la Tierra en un paracaídas, que se abría a la altura de cinco kilómetros.
Sin embargo, el cable se desenrolló a una velocidad inferior a la programada y por una longitud de solo 8,5 kilómetros, en vez de los 30 previstos.
Durante el experimento, el satélite se encontraba en una órbita de entre 260 y 300 kilómetros de altura, por lo que Fotino, de seis kilos de peso, no entró en la atmósfera terrestre y se quedó en órbita convertido en "basura espacial".
"El experimento ha fracasado. Es la ESA la que debe explicar por qué el cable se ha desenrollado a una velocidad de 5 metros por segundo, en vez de 12", afirmó Nikolái Sokolov, jefe del programa de vuelo del satélite Fotón-M3.
La empresa rusa Progress, fabricante del Fotón, señaló que "el satélite mismo funciona con normalidad, pero ha fallado uno de los equipos europeos responsables del desenrollo del cable".
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