El estudio, dirigido por el doctor Emmanuele Jannini, concluyó que esta zona de excitación sexual femenina se encuentra entre la uretra y la vagina.
Jannini y su equipo realizaron ecografÃas para obtener imágenes de la vagina y descubrieron que las mujeres con un área uretrovaginal más gruesa "tenÃan más probabilidades de experimentar un orgasmo" que aquellas con un espacio más delgado.
"Por primera vez es posible determinar mediante un método sencillo, rápido y barato si una mujer tiene punto G o no", aseguró Jannini.
Su conclusión se basó en la observación de 20 mujeres que participaron en su investigación. Nueve que reconocieron ser capaces de llegar al orgasmo tenÃan el área uretrovaginal más gruesa que el resto.
Estos análisis han llevado a Jannini a afirmar que "las mujeres sin una visible evidencia de un punto G no pueden tener un orgasmo vaginal", según sus declaraciones a la revista New Scientist.
Esta investigación ha despertado el interés de la comunidad cientÃfica, aunque otros estudiosos estiman que la existencia y ubicación del punto G puede estar sujeto a otras variables.
Sin embargo, cientÃficos de la Universidad de Nueva Jersey, donde en 1981 se acuñó el término de "punto G", indicaron que el orgasmo vaginal no está vinculado necesariamente al grosor del segmento uretrovaginal.
Noticia publicada en Terra (España)