Una variación genética está detrás del comportamiento de apego que tienen las crÃas de primate con sus madres, según acaba de descubrir un equipo de investigadores de varias instituticiones norteamericanas.
Los cientÃficos utilizaron en sus experimentos 97 macacos rhesus, entre los que habÃa varias crÃas nacidas entre 1995 y 2001. A los seis meses de edad eran separadas de sus madres durante cuatro dÃas; luego les reunÃan tres jornadas, y volvÃan a repetir el proceso.
Durante los periodos de separación, los pequeños eran llevados a jaulas donde habÃa otros ejemplares, para que no se sintieran aislados. En cada fase, los investigadores analizaban su comportamiento, a la vez que se analizaba su ADN para estudiar su perfil genético.
Los resultados de estos estudios, publicados esta semana en la revista "Proceedings of National Academy of Science"(PNAS), indican que en esta especie hay un factor genético que podrÃa, en las crÃas de macacos, aumentar su sensación de recompensa durante el contacto materno y, de esta forma, aumentar su apego.
Comprobaron que las crÃas que portaban esta variante en un gen denominado OPRM1 exhibÃan un alto nivel de apego a sus madres durante la infancia temprana. Eran los que más protestaban cuando les separaban. Incluso cuando se les separaba un largo periodo de ellas, y en repetidas ocasiones, mantenÃan esa respuesta, algo que no ocurrÃa en quienes no tenÃan esta variación genética.
Los cientÃficos creen que este gen representa un comportamiento que podrÃa ser altamente adaptativo a situaciones de estrés o cuando los alimentos escasean. En esas condiciones, las madres de primate deben dejar a sus crÃas para buscar alimentos o luchar contra competidores por los recursos.
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