La revista Science recoge en su último número las conclusiones de un estudio científico que desmiente en parte una teoría asumida desde hace años: la que indica que los lagos que se forman en la superficie de los glaciares, cuando se filtra entre éstos y el lecho de roca madre, actúa como un lubricante que acelera el viaje de los bloques de hielo hacia el mar.
El estudio, más amplios y realizado con más medios que el que sirvió para sustentar esa teoría desde 2002, concluye que el fenómeno del filtrado del agua desde la cubierta hasta la base del glaciar existe, y que de hecho hace que el ritmo de avance de los glaciares (siempre están en movimiento) aumente, pero desmiente que lo haga de una forma alarmante. Como indica la revista, la lubricación es mucho más lenta de lo que muchos especialistas en clima se temían.
"Sustancial pero no catastrófico"
El hallazgo permite rebajar en parte los temores de una caída masiva de los bloques glaciares al océano y la consecuencia inmediata: un aumento catastrófico del nivel del mar por la entrada de agua que antes estaba congelada en tierra. "(El fenómeno) importa, pero no es enorme", señala en declaraciones a la revista Richard Alley, glaciólogo estadounidense.
Conforme al estudio, el deshielo que provoca en la superficie la llegada del verano boreal sí parece estar relacionado con ese aumento de la velocidad de los glaciares cuando se mira a la parte de éstos que más lejos está de la costa. Las lenguas que están situadas junto a la costa, y que son las que canalizan el flujo del hielo hacia la costa con un movimiento rápido (en términos glaciares) parecen sin embargo insenibles al fenómeno del agua como lubricante.
"El agua del deshielo causa en efecto una aceleración sustancial" en el interior de la Tierra, señala en la revista Ian Joughin, líder del equipo de investigadores, "pero tiene un efecto pequeño en los glaciares de salida". Los autores del estudio concluyen su presentación reiterando que es probable que esta lubricación fomentada por el deshielo tenga un efecto "sustancial, pero no catastrófico", en la evolución del hielo que reposa sobre Groenlandia.
Noticia publicada en ADN (España)