Varias son las empresas, como Aquaflow Bionomic Corporation (Nueva Zelanda) o Bio Fuel-System (España), que están desarrollando proyectos en el que las algas son la fuente principal para producir este petróleo ecológico.
Los combustibles elaborados a partir de fitoplancton surgen como una alternativa a biocombustibles como el bioetanol, que han sido señalados últimamente como uno de los responsables de la crisis mundial de alimentos.
Se ha argumentado, además, que estos carburantes de origen vegetal no están ayudando a combatir el cambio climático, pues no logran reducir el CO2.
Para producir bioetanol por ejemplo, se utilizan grandes cantidades de energÃa destinada al transporte de estos cultivos, al cuidado de la tierra, etc.
"Y si obtienes esa energÃa de combustibles fósiles, acabas emitiendo más CO2 de lo que emitirÃas simplemente usando gasolina del coche", explicó recientemente el premio Nobel en QuÃmica Harmut Michel, en una entrevista concedida al diario español El PaÃs.
Solución marina
"La ventaja de nuestro sistema serÃa obtener un producto energético equivalente al petróleo fósil pero sin emitir CO2", explicó a BBC Mundo Bernard Stroïazzo, presidente de Bio Fuel-System y co-creador del petróleo ecológico.
El "biopetróleo" emite CO2 en la combustión, como cualquier otro combustible, pero la diferencia está en que "nuestro dispositivo absorbe el CO2 para producir energÃa. Es decir, recuperamos las emisiones de dióxido de carbono cuando son emitidas y la reconvertimos en un producto carbónico", aclara Stroïazzo.
"Para producir una tonelada de aceite de girasol, que corresponde a nueve millones de kilocalorÃas, se tienen que gastar 19 millones de kilocalorÃas para el cultivo, el tratamiento (...). Esto evidencia que al final, se emite dos veces más CO2 que con un petróleo fósil", asegura el presidente de la compañÃa española.
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