¿Hacia dónde caminan la informática y la Humanidad? ¿El futuro es de lo pequeño y lúdico o de lo imponente? En plena fiebre del miniordenador portátil, IBM resucita el espíritu de las novelas de Isaac Asimov sacando un superordenador capaz de romper el techo de los 1.026 trillones de cálculos por segundo.
Lo han llamado «Roadrunner» (Correcaminos) y lo tienen en el laboratorio nacional de Los Álamos, solucionando problemas militares. «Correcaminos» se dedica por ahora a comprobar el buen estado de las reservas de armas nucleares de los Estados Unidos. También se espera sacarle partido en las macrosimulaciones necesarias para estudiar el cambio climático.
«The New York Times» citaba ayer a un entusiasmado Thomas P. D"Agostino, de la Administración de la Seguridad Nuclear Nacional, afirmando que si 6.000 millones de personas (se dice pronto) se dedicaran a usar sus calculadoras sin parar veinticuatro horas al día, siete días a la semana, les llevaría no menos de 46 años completar todas las operaciones que «Correcaminos» completa en un solo día.
Hace pocos años habría bastado con decir esto para llenar de orgullo a los Estados Unidos y de asombro al mundo. Nadie preguntaría ni siquiera el coste del prodigio, que por cierto es de 133 millones de dólares (84,52 millones de euros). Nadie cuestionaría su rentabilidad ni su sentido.
Ahora, en cambio, ni la IBM ni la mismísima NASA se salvan del escepticismo del mercado. Hace tiempo que la innovación informática empezó a apuntar hacia lo doméstico y lúdico, dejando las grandiosidades de la guerra fría para las películas. ¿Es el esfuerzo invertido en el «Correcaminos» una especie de paso atrás en la evolución?
Noticia publicada en ABC (España)