Pero aún hay más, Las estructuras cerebrales necesarias para la producción de sonidos surgieron en todos ellos hace algo más de 400 millones de años de un antepasado común. Luego, cada uno siguió una evolución diferente, que en el hombre derivó en la traquea para la formación de sonidos y en los peces en la vejiga natatoria. Pero la raÃz es la misma. O al menos ésta es la conclusión a la que ha llegado un equipo de investigadores del Laboratorio de BiologÃa Marina de Woods Hole, en Estados Unidos, en una investigación que publica la revista Science.
Los cientÃficos buscaron las neuronas involucradas en la formación de sonidos en el cerebro de larvas de tres especies de peces sapo que son famosas por sus sonidos durante el apareamiento y en situaciones de defensa. El equipo de investigadores encontró las neuronas responsables del movimiento muscular en dos sitios del cerebro, uno de ellos en la porción superior de la médula espinal, cuya posición coincide con la de los otros vertebrados que emiten sonidos, como las ranas, las aves y los mamÃferos, el hombre entre ellos. Es a partir de esta coincidencia de la que se deduce que las células del cerebro responsables de esta acción proceden de un antepasado común.
Pero el estudio, referido ya al pez sapo, ofrece aún más sorpresa. Este extraño y feo animal emite únicamente dos sonidos. El primero es un zumbido sordo que usa el macho adulto para atraer a la hembra a su nido y el segundo, una especie de gruñido seco, para protegerse de sus rivales.
Noticia publicada en La Voz de Galicia (España)