A 47 kilómetros de la frontera con México, frente a las frÃas aguas de la costa californiana, un equipo de biólogos marinos investiga los recursos que el fondo del océano puede proporcionar para tratar infecciones, alergias y hasta cáncer.
Se trata del grupo que dirige el doctor William Fenical, reconocido en el mundo por sus estudios sobre las propiedades curativas de las algas, desde hace un cuarto de siglo. En su amplio y bien surtido laboratorio del Instituto Scripps de OceanografÃa, cientÃficos y estudiantes de la Universidad de California en San Diego (UCSD) recolectan, analizan y ponen a prueba cientos de microorganismos que habitan en el lodo del vasto suelo oceánico.
En los últimos diez años, se comenta en los pasillos del laboratorio, el fondo marino aportó especies marinas que proporcionaron nuevos fármacos: el 80% de los antibióticos en venta contiene productos naturales y un molusco univalvo venenoso aportó datos útiles para un potente analgésico. Hoy, más de 30 moléculas derivadas de organismos marinos están a prueba en animales y seres humanos.
Es el caso de la Salinispora tropica , bacteria del lodo oceánico que en pacientes con cáncer de médula ósea (mieloma) y de pulmón dio muy buenos resultados. "Es tan activa y prometedora que llevó seis años hacer todas las pruebas que, para otro medicamento, demorarÃan unos 15 años", destaca la doctora Alejandra Prieto-Davo, investigadora posdoctoral del Centro de BiotecnologÃa Marina y Biomedicina, que dirige Fenical.
En los dos últimos años, ella logró aumentar la lista de microorganismos oceánicos recolectados en distintas aguas del mundo y aislados en el laboratorio al que pudo acceder con una beca de investigación otorgada por su paÃs, México. Integra el 20-30% de extranjeros que trabaja en Scripps, un centro a orillas del PacÃfico que en 105 años construyó lazos de investigación con 60 paÃses, como la Argentina.
"Aún se ignora el efecto que estos organismos pueden tener sobre la salud humana -dice-. Son una fuente muy interesante de, por ejemplo, antibióticos, antiinflamatorios y probióticos".
Uno de los principales problemas para recolectar el lodo era el costo del equipo necesario para descender hasta el lecho submarino. Para eso, Fenical diseñó un "misil", que baja a toda velocidad, abre su "boca" para capturar una muestra hasta 25 centÃmetros de profundidad y regresa rápido a la superficie. El nuevo diseño llega hasta 6000 metros de profundidad.
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