Hasta ahora, se pensaba que estas algas conseguÃan los nutrientes de la fotosÃntesis, es decir, al convertir el CO2 disuelto en el agua en materia orgánica con la ayuda de la luz del sol.
De hecho, estaba muy asentado que existÃa una creciente dependencia de las algas a los nutrientes inorgánicos.
Sin embargo, los investigadores del National Oceanography Centre de Southampton (Inglaterra) se han encontrado con que estas pequeñas algas tienen un "insospechado apetito" por las bacterias marinas.
Tras estudiar los ecosistemas del océano Atlántico norte a bordo del buque británico de investigación Discovery, descubrieron que las pequeñas algas obtienen fosfatos indirectamente, posiblemente al alimentarse de bacterioplancton.
Los responsables de la investigación, Mijail Zubkov y Glen Tarran, explican en "Nature" que se llevaron una sorpresa al constatar que el picofitoplancton se alimenta de dos maneras diferentes.
En el laboratorio, muchas especies de pequeñas algas crecÃan únicamente a través la fotosÃntesis, pero quizá la escasez de nutrientes en aguas del Atlántico las forzó a comer bacterias.
Estas pequeñas algas, apuntan los cientÃficos, podrÃan tener un papel clave en el control de los niveles de bacterias en los océanos, esto es, en la regulación de los primeros peldaños de la cadena alimentaria marina.
Y lo que es más, continúan, podrÃan tener implicaciones en el modelo de regulación del ciclo del carbono.
Según los investigadores, las especies más pequeñas de algas serÃan responsables de más de la mitad del consumo de bacterias en aguas templadas.
Noticia publicada en La Opinión (España)