Un equipo internacional de investigadores que trabaja en un estudio financiado con fondos comunitarios ha descubierto una mutación genética en personas con sÃndrome de Down que también sufren leucemia linfocÃtica aguda (LLA), un tipo de cáncer en la sangre o en la médula ósea. Este descubrimiento, publicado en Internet en la revista The Lancet, podrÃa conducir al desarrollo de nuevos fármacos con los que tratar este grave tipo de leucemia.
Las personas con sÃndrome de Down, cuyo origen se produce al tener una copia de más del cromosoma 21, tienen un riesgo entre diez y treinta veces mayor de desarrollar leucemia, y en concreto LLA. Esta relación se conoce desde hace más de setenta años, pero la causa y los mecanismos que la producen no están del todo claros.
El diseño de tratamientos efectivos y de baja toxicidad para las personas con sÃndrome de Down ha supuesto hasta ahora un reto formidable, dada la mayor susceptibilidad de estas personas a contraer infecciones, entre otras anomalÃas fÃsicas producidas por su condición. La LLA asociada al sÃndrome de Down tiene similitudes con la que se desarrolla en otros niños, pero los tratamientos administrados a los pacientes con sÃndrome de Down solÃan ser menos agresivos debido a que la tolerancia mostrada a los regÃmenes clásicos era menor.
Con los años se han propuesto teorÃas para explicar la relación existente entre el sÃndrome de Down y la LLA. El profesor Shai Izraeli del Centro Médico de Saba (Israel) y sus colaboradores pusieron a prueba la hipótesis de que ciertas mutaciones en la JAK2 podrÃan ser comunes en la LLA asociada al sÃndrome de Down. En este estudio se creyó conveniente investigar la presencia de esta mutación porque ya se habÃa descubierto su implicación en otros tipos de cáncer que afectan a los glóbulos blancos sanguÃneos.
Los investigadores analizaron muestras de médula ósea de 87 pacientes que sufrÃan LLA asociada a sÃndrome de Down. Descubrieron que el 18% de estos pacientes presentaban mutaciones de la JAK2 no heredadas de sus progenitores (denominadas mutaciones «somáticas»), y que a los niños que presentaban la mutación se les diagnosticaba LLA con mayor precocidad (4,5 años) que a los que no la tenÃan (8,6 años). La mutación en la JAK2 implicaba alteraciones en cinco alelos, cada uno de los cuales afectaba a un único residuo de aminoácido de la proteÃna codificada por el gen de la JAK2, conocido como R683.
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