El estudio, publicado esta semana en "PNAS", se basa en la revisión de 40 estudios fundamentales sobre ecosistemas de pradera de todo el globo y concluye que las especies más imprescindibles son aquéllas que son genéticamente únicas.
Según la investigación, en base a esta jerarquÃa deberÃan ordenarse las especies por orden de importancia a la hora de emprender acciones para su conservación. "Ya que estamos perdiendo especies de ecosistemas de todo el mundo, necesitamos saber qué especies importan más", dice Marc W. Cadotte, investigador posdoctoral en la citada universidad.
Una cruda realidad para los seres vivos que se quedan fuera del Arca. Pero los cientÃficos asumen que será imposible salvarlos a todos. En el frágil edificio de los ecosistemas, los pilares básicos los conforman las especies aisladas genéticamente -con pocos parientes cercanos- y que, por ser insustituibles, desempeñas funciones muy especÃficas de las que no es fácil prescindir.
Es el caso del "botón de oro" ("Ranuculus acris"), una planta tÃpica de los sistemas montañosos de Europa y Asia. Perderla, dicen los autores del estudio, tendrÃa un impacto mucho mayor que quedarnos sin margaritas (Bellis perennis) o sin girasoles ("Helianthus annuus"). Estas dos últimas especies están emparentadas y si una de ellas desaparece, la otra podrÃa fácilmente ocupar su nicho ecológico.
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