A «sólo» 10,5 años luz de distancia (lo que equivale a poco más de cien billones de kilómetros), Epsilon Eridani es la novena estrella más cercana a nosotros, aunque es ligeramente más pequeña y más caliente que el Sol. Resulta visible a simple vista en la constelación de Eridanus y su edad es seis veces menor que la del Sol, alrededor de 850 millones de años.
Sin embargo, su también joven sistema planetario está resultando ser muy parecido al nuestro cuando tenÃa el mismo tiempo de existencia. Utilizando el telescopio espacial Spitzer, de la NASA, el equipo dirigido por la astrónoma Dana Backman ha encontrado no uno, sino dos cinturones de asteroides rocosos, muy parecidos al que existe en nuestro propio sistema entre las órbitas de Marte y Júpiter.
El primero de los dos se encuentra a 450 millones de km de la estrella, y parece estar compuesto en su mayor parte por minerales de silicio. El único planeta conocido del sistema orbita justo detrás de este gran anillo de escombros.
El segundo cinturón, mucho más alejado de la estrella (a 3.000 millones de km), contiene mucha más cantidad de material, más o menos hasta igualar la masa de nuestra Luna.
Otros dos planetas, de masas que estarÃan entre Neptuno y Júpiter, podrÃan estar, según los cálculos, en órbita de Epsilon Eridani más allá de su recién descubierto cinturón exterior. Y otros pequeños mundos rocosos podrÃan ocultarse entre los escombros del anillo interior. «ApostarÃa dinero a que existe un planeta del tipo Tierra en el espacio que hay entre el cinturón interior de asteroides y la estrella», ha asegurado Dana Backman a la revista New Scientist.
Para descubrirlo serÃa necesario que la NASA pusiera en marcha nuevos telescopios en órbita, algo que está considerando seriamente. Esos instrumentos, dice Backman, «serÃan los primeros que apuntaran a un pálido punto azul para decir «Allà está la Tierra»».
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