"Descubrimos que estas cicatrices, años después de haber muerto la larva, pueden causar problemas por la inflamación, algo que se habÃa sugerido pero que no se habÃa demostrado bien hasta ahora", dijo GarcÃa, miembro del Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas de Perú, en una entrevista con Efe.
El descubrimiento del que se hará eco la revista cientÃfica británica en su número de diciembre abre nuevas pautas para comprender las causas de los ataques cerebrales y para prevenir la epilepsia en regiones donde la tenia es endémica.
En una entrevista con Efe, GarcÃa explicó que la larva de la tenia llega al cerebro del ser humano, vive allà por un tiempo y luego muere dejando una cicatriz que se calcifica, una enfermedad denominada cistercicosis.
Según dijo GarcÃa, esta investigación, en la que también participó el profesor estadounidense Theodore Nash junto otros cientÃficos peruanos, se basó en el seguimiento de 110 pacientes con calcificaciones causadas por larvas en el cerebro y que seguÃan un tratamiento contra la epilepsia.
Resonancias cerebrales realizadas cuando los pacientes tenÃan ataques y convulsiones demostraron que muchos padecÃan inflamación de los fluidos en las áreas con cicatrices.
"TodavÃa no hablamos de prevención, sino de cómo causan epilepsia las larvas cuando ya están muertas, aunque podrÃa ser la semilla para identificar algunos mecanismos por los cuales hay convulsiones en el cerebro humano", afirmó el cientÃfico.
La tenia, o solitaria, es un gusano que crece en el intestino humano, muy común en todo el continente americano y que se transmite a través del consumo de carne de cerdo contaminada.
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