A pesar de todo, dÃa a dÃa crece la evidencia de la «aplastante aceleración de su degradación», según coincidieron en destacar los expertos reunidos en Valencia en el primer Congreso Mundial de Biodiversidad Marina.
El parque Oceanográfico sirvió de escenario para un encuentro en el que medio millar de investigadores procedentes de 45 paÃses alertaron de la urgencia de tomar medidas para frenar esta situación. «Hace 20 años, según Carlo Heip, coordinador de la red de excelencia europea MarBEF, pensábamos que el océano era inmune, demasiado grande para ser dañado por la actividad humana, pero ahora sabemos que la situación está próxima al colapso y que es necesario crear nuevos modelos de gestión».
Los datos aportados por los expertos no invitan al optimismo. La destrucción masiva de los hábitats marinos costeros, la sobreexplotación pesquera, los aportes excesivos de materia orgánica, nitratos y sedimentos, asà como el cambio climático están poniendo en riesgo el futuro la biodiversidad marina. Por poner solo un ejemplo, el presidente del comité organizador del congreso, Carlos Duarte, destacó que la expansión de zonas muertas, -bolsas de agua con un nivel de oxÃgeno que no permite la vida marina-, crece a un ritmo vertiginoso, un cinco por ciento anual, lo que supone, según los últimos estudios globales, más de 12.000 km2 al año. Además, recordó que el calentamiento global provoca una rápida migración de especies invasoras, que avanzan 50 kilómetros por década.
Sin derechos de propiedad
Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los cientÃficos a la hora de exigir medidas para proteger el medio marino, según explicó Duarte, es que «los océanos son de todos y de nadie, no existen derechos de propiedad, ni nadie se hace responsable de su cuidado». Ante esta situación, calificada por los expertos como «tragedia de los comunes», los cientÃficos proponen un nuevo concepto de concesiones. AsÃ, Juan Carlos Castilla, director cientÃfico del Laboratorio Internacional de Cambio Global, presentará durante el congreso los resultados del modelo des unidades de gestión de pesquerÃas puestas en marcha en Chile, basado en concesiones a cooperativas de pescadores que además de explotarlas asumen la responsabilidad de su cuidado, autorregulando las capturas para asegurar su supervivencia e implicándose en su conservación.
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