Hace tiempo que investigadores médicos analizan la relación que existe entre la obesidad y la enfermedad de las arterias coronarias. Ahora, un nuevo estudio revela que el exceso de peso implica, además, un peligro mayor de sufrir un ataque cerebral. Sin embargo, calcular este riesgo es muy sencillo: solo hace falta medir la cintura, según determinaron los profesionales.
Los investigadores evaluaron las medidas de más de 1.100 personas y descubrieron que cuanto mayor era la circunferencia abdominal, más se acrecentaba el riesgo de ictus.
“Si el contorno de la cintura es mayor a 102 centímetros en los hombres y de 88 en las mujeres, la probabilidad de sufrir un ataque cerebral se multiplica por cuatro”, explicó el jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Austral, Domingo Turri, en base al estudio publicado en diciembre en la revista “Stroke”.
“En la Argentina, el 42 por ciento de las mujeres y el 40 por ciento de los hombres se sitúan por encima de estos valores”, señaló el especialista, que considera a la obesidad como uno de los principales desafíos de la medicina del futuro.
“Si no se hace hincapié en su prevención y tratamiento, vamos muy mal”, advirtió Turri, quien dirige talleres grupales para tratar la enfermedad en el mencionado hospital bonaerense. Por caso, en esta ciudad, en el Instituto de Cardiología de Corrientes se realizan también talleres para bajar de peso y evitar los riesgos de se suceden por la obesidad.
Si bien no se tienen datos locales de cuánta población es obesa, los profesionales consultados señalaron que el número de casos se acrecentó en el último tiempo, incluso hay niños que a edades muy temprana ya la padecen.
La distribución de la grasa en el cuerpo es clave para comprender el problema. “La que se acumula en el abdomen es particularmente peligrosa para la salud cardiovascular –especificó Turri–. Esto se debe al vínculo que existe entre la grasa intraabdominal y una enfermedad conocida como síndrome metabólico”.
El cardiólogo explicó que este tipo de grasa está constituido por células que desencadenan el mal, caracterizado por la elevación de la presión arterial, la disminución del colesterol protector, el aumento de los triglicéridos y alteraciones en el metabolismo de la glucosa.
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