Vestimentas que cambian de color, biquinis que advierten sobre el nivel de radiación solar al que se expone quien lo usa y hasta pijamas que alertan cuando el chico tiene fiebre. La ropa inteligente ofrece servicios además de moda y estilo. Pero, ¿será posible acercar al placard ropa que no se ensucie?. CientÃficos de la Universidad de Massachusetts, en Estados Unidos, diseñaron una tela que repele lÃquidos. El desarrollo permitirÃa dar por terminada la eterna batalla contra las manchas, muchas veces tan difÃciles de evitar como de quitar.
Una camisa blanca inmune a las manchas de vino tinto, un piloto de lluvia que no deja pasar ni una gota de agua o un vestido resistente al helado o salsas, todas esas prendas podrÃan diseñarse con el nuevo material denominado por los investigadores como "omnifóbico" (a prueba de todo lÃquido). El término fue especialmente acuñado para definir un tejido cuyas propiedades impide que el aceite, el agua o el alcohol penetren la superficie.
El equipo de investigación liderado por Robert Cohen, del Instituto Tecnológico de la universidad logró unir desarrollos previos sobre superficies resistentes al aceite y al agua que antes sólo se habÃan diseñado por separado. La nueva tela está basada en las propiedades naturales de impermeabilidad que poseen ciertas aves. A través de la nanotecnologÃa, se desarrolló una malla microscópica que, aplicada a la superficie de un tejido como si fuera una membrana elástica, impide el paso de las sustancias.
Hasta el momento se habÃa fabricado un material que no se moja gracias a una capa de aire aislante. El resultado es ropa que podrÃa mantenerse bajo el agua más de dos meses y permanecer seca. Sin embargo, no es resistente a otros lÃquidos como el combustible. Basados en este desarrollo y tras estudiar la resistencia natural de las plumas de patos para mojarse con agua, los investigadores lograron mediante compuestos quÃmicos ajustar esa resistencia a la de otros lÃquidos. El concepto se basa en que las gotas rueden por la superficie sin atravesarla.
Si bien el desarrollo de materiales "omnifóbicos" tiene objetivos de aplicación industrial, como el de recubrir superficies expuestas a sustancias contaminantes, su fragilidad lo hace compatible para el diseño textil, aseguran los investigadores. Por eso no se descarta que lleguen al placard en cualquier momento y les sume un valor agregado a ese vestido o ese traje que, con tanto recelo, protegemos de las manchas.
Notocia publicada en Diario Panorama (Argentina)