Los cientÃficos han descubierto cómo algunas especies que invaden con éxito extensas zonas de territorio deben este éxito a un comportamiento inusual: la cooperación con otras colonias para formar supercolonias. Los investigadores alertan de que las plagas de estas hormigas pueden convertirse en un problema global. La investigación, la primera de sus caracterÃsticas, ha sido publicada en la revista PLoS ONE.
Las hormigas son invasoras excelentes: cinco de las 100 especies más invasoras del mundo son hormigas. Mientras las colonias de hormigas usuales compiten con las vecinas para los recursos y el territorio, las hormigas invasoras abandonan toda agresión entre colonias y pueden integrar enormes supercolonias de miles de nidos en colaboración.
Pero el origen de los caracteres que dotan a estas especies de una capacidad invasora excepcional está lleno de interrogantes para los cientÃficos, dado que sólo muestran su potencial destructivo después de largas fases en las que pasan totalmente desapercibidas. Esto ha dejado abiertas cuestiones fundamentales sobre la biologÃa del comportamiento invasivo: los caracteres invasores ¿ya están presentes en las colonias de origen, antes de la invasión?, ¿cuándo se manifiestan? Estos caracteres, ¿se originan a raÃz de mutaciones en pequeños sectores de la población de origen?, ¿o quizás se originan cuando las poblaciones crecen y se adaptan a los nuevos hábitats?
Investigadores de la UAB y del CREAF han participado en el primer estudio internacional, interdisciplinar y a gran escala, que ha comparado el comportamiento, la morfologÃa, la genética de poblaciones, el reconocimiento quÃmico y los parásitos que acompañan a una especie de hormiga invasora, la hormiga de jardÃn Lasius neglectus, con una especie hermana que no es invasora, la hormiga de jardÃn turca Lasius turcicus. Ambas especies se originaron, muy probablemente, en la zona de Asia Menor, y su origen genético común ya habÃa sido confirmado en 2004.
Lasius neglectus, identificada por primera vez en 1990, está actualmente en plena expansión en Europa - se ha expandido a más de 100 localidades- y ocupa grandes extensiones de parques y jardines. Extermina la mayor parte de las poblaciones de hormigas nativas y de otros insectos, erosiona los árboles y, en muchos casos, llega a provocar problemas sociales y económicos al invadir el interior de los hogares. Tiene el aspecto de una hormiga negra de jardÃn, pero es un poco más pequeña y de color café con leche, y su actividad arriba y abajo de los árboles es hasta nueve veces superior. Puede proliferar en zonas templadas de Europa y Asia, siendo la primera hormiga que, en forma de plaga, puede invadir zonas frÃas, hasta ahora no afectadas por otras plagas más tropicales. En su expansión septentrional ya ha llegado a Jena (Alemania), a Ghent (Bélgica) y a Varsovia (Polonia).
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