Lo increÃble en paleontologÃa puede llegar a producirse. Y no es otra cosa que encontrar, dentro de una piedra, el fósil de un pez prehistórico de hace más de 380 millones de años con un embrión en su interior. Se trata de un placodermo, un pez acorazado ya extinguido que desarrolló poderosas mandÃbulas precisamente con el mismo material de las placas.
Algunos de estos placodermos eran tan grandes como los tiburones blancos en la actualidad, aunque la mayorÃa de las especies no sobrepasaban el metro de longitud.
Primeros embriones fósiles
Ahora, el cientÃfico John Long, del Museo de Victoria en Melbourne (Australia), y su equipo, presentan en la última edición de Nature los primeros embriones fósiles de estos extraordinarios animales, dentro del cuerpo de sus progenitores, lo que implica que la fertilización tuvo lugar en el interior de sus cuerpos y no fuera: los orÃgenes del parto, nada más y nada menos.
Muchas especies de peces se limitan a poner huevos para dejar que los machos los fertilicen. No es asà el caso de los tiburones o las rayas, por ejemplo. También son grupos muy antiguos. Los placodermos, según explica Per E. Ahlbergh, del Departamento de FisiologÃa de la Universidad de Uppsala en Suecia, en un comentario en Nature, podrÃan estar en el origen de la morfologÃa de todos los animales con mandÃbula.
Los fósiles se han encontrado en Australia occidental, en la formación geológica de Gogo. Pero en realidad, estaban ocultos en el interior de nódulos pétreos. Estos tuvieron que ser resquebrajados por los cientÃficos a base de pequeños golpes con sus martillos especiales, y después sometidos a soluciones quÃmicas especiales durante meses para limpiarlos y ver efectivamente que contenÃan un embrión en su interior, no un conjunto de restos de alimento petrificados en su estómago.
"Creemos que es un hallazgo increÃble, puesto que no es otra cosa que los orÃgenes del sexo en los vertebrados", ha comentado John Long el principal autor del estudio. Estos animales poseÃan unas agallas situadas en las pelvis que les permitÃa copular, un animal boca abajo y el otro boca arriba.
Noticia publicada en Ecodiario (España)