El peróxido de hidrógeno, que es un antiséptico y desinfectante muy potente, constituye una de las sustancias quÃmicas más utilizadas en todo el mundo. Su proceso de fabricación consume una gran cantidad de energÃa y además, por sus caracterÃsticas económicas, esta sustancia se produce en cantidades y concentraciones más elevadas de lo que harÃa falta en la mayorÃa de aplicaciones. En consecuencia es necesario almacenar y transportar grandes volúmenes de dicha sustancia, lo cual puede resultar peligroso, como quedó demostrado recientemente tras la explosión de un camión que transportaba peróxido de hidrógeno por una autovÃa del Reino Unido.
Por todo ello no es de extrañar que los quÃmicos lleven mucho tiempo buscando un método más ecológico y simple de producir H2O2. Se ha demostrado la efectividad del paladio para catalizar la reacción por la que el hidrógeno y el oxÃgeno se combinan para convertirse en peróxido de hidrógeno. Sin embargo, en cuanto se forma el H2O2, el mismo catalizador provoca que esta sustancia se descomponga en agua.
«Observamos la importancia de añadir al paladio una leve cantidad de oro», explicó el profesor Christopher Kiely de la Universidad Lehigh (Estados Unidos). «Al parecer, el oro modifica la estructura electrónica y, por consiguiente, también la actividad catalÃtica del paladio.»
La clave, según los investigadores, estriba en depositar las nanopartÃculas sobre un soporte de carbono lavado previamente con ácido nÃtrico (NHO3). Este pretratamiento permite reducir el tamaño medio de las nanopartÃculas a entre 2 y 25 nanómetros (un nanómetro es la milmillonésima parte de un metro). Al ser más pequeñas, resulta más fácil que las partÃculas inhiban la reacción de descomposición. Además, el lavado del soporte con ácido redundó en una mejor distribución de las nanopartÃculas sobre aquél.
«Constatamos que no eran importantes ni la concentración del ácido nÃtrico ni la duración del lavado», apuntó el profesor Kiely. «Lo importante era sumergir el soporte en ácido nÃtrico antes de depositar encima las nanopartÃculas de oro y paladio. Los cambios resultantes en el tamaño y la distribución de las partÃculas nos permiten retener mucho más peróxido de hidrógeno y hacer más rentable el proceso directo.»
Los investigadores opinan que, una vez perfeccionada, su técnica podrÃa servir para «facilitar la producción de H2O2 con los niveles de concentración del 3% y el 8% que se necesitan en la mayorÃa de aplicaciones quÃmicas.»
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