Las hormigas del desierto utilizan el olfato como herramienta para orientarse, según han descubierto recientemente cientÃficos del Instituto Max Planck para la EcologÃa QuÃmica de Jena (en el centro de Alemania).
Se trata de la especie Cataglyphis fortis, las hormigas que se encuentran en el desierto salino de Túnez y que disponen de un peculiar sistema de navegación basado en el olfato que emplean para encontrar el camino de regreso a su nido, además de otros mecanismos conocidos como la posición del sol y el recuento de pasos.
"Huelen a través de sus antenas", afirmó hoy el entomólogo Markus Knaden, quien señaló además que las hormigas del desierto poseen más terminaciones nerviosas para oler que las drosófilas (un tipo de insecto dÃptero conocido vulgarmente como mosca de la fruta).
Debido al intenso calor y a la dispersión del alimento en el desierto, estas hormigas consiguen no dejar ningún rastro de olor, pues desaparece casi por completo entre las arenas del desierto, a diferencia de lo que ocurre con otras especies que habitan regiones más frÃas.
En el desierto tunecino, las hormigas buscan su alimento -por ejemplo insectos muertos- en un radio de unos 100 metros alrededor de su nido, e incluso aún más lejos. Estos insectos recorren caminos muy complicados, hasta que logran encontrar en medio del suelo del desierto la entrada a su hormiguero, del tamaño de la uña de un dedo pulgar.
"Es tan difÃcil, que tienen que usar todos sus sentidos para volver a su nido", explicó Knaden.
Hasta la fecha, se sabÃa que las hormigas del desierto se orientan por la posición solar, gracias a la cual pueden calcular cuánto tiempo han avanzado en una dirección, asà como por un sistema que consiste en contar los pasos que han dado desde que salieron del nido. Sin embargo, ambas técnicas no son fiables del todo, pues aunque las hormigas consiguen aproximarse mucho al nido, nunca encuentran el punto exacto para acceder a él. Por ello, estos pequeños himenópteros se sirven de algunas marcas del terreno, tales como piedrecitas o los olores permanentes del lugar.
Para llevar a cabo su experimento, los cientÃficos entrenaron a las hormigas en un canal en el que no habÃa entrada al nido, y probaron después a marcar el acceso a su hormiguero con cuatro olores identificados. El resultado fue que las hormigas encontraron la entrada mucho más rápido, ya que se dirigÃan allà directamente y sin rodeos, siguiendo el rastro de las marcas de olor con las que habÃan sido entrenadas.
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