Actualmente, uno de los antílopes más amenazados en África es el Hirola, cuya población se ha reducido entre el 85 y el 90 por ciento desde 1980 y con sólo dos animales en cautiverio, según los nuevos datos de la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Según los datos divulgados hoy por la UICN, el Duiker de Ader (un mamífero artiodáctilo), que se encuentra en la isla de Zanzíbar (Tanzania) y en una pequeña área de Kenia, es el antílope que corre mayor peligro a nivel mundial, con un declive de 5.000 ejemplares en 1983 a 640 en 1999, año del que datan los últimos informes.
La razón de esta fuerte disminución de su población ha sido la reducción y el deterioro en la calidad de su hábitat debido a la tala ilegal y a que su caza, aunque esté prohibida, continúa.
La Gacela Dama (la más grande de las gacelas) sigue el mismo camino hacia la desaparición en su medio natural, con un descenso del 80 por ciento de la población y unos 500 ejemplares que quedarían en África.
En Asia el antílope más amenazado es el Saiga ya que, además de la reducción de su número, se han observado problemas que indican una posibilidad de colapso reproductivo, por lo que Rusia -donde vive esta especie además de en Kazajistán y Mongolia- está evaluando extender y crear nuevas áreas protegidas.
Además, la UICN aboga por la prohibición del comercio de su carne y cuernos.
La quinta especie de antílope sobre la que se cierne una verdadera amenazada de extinción es la Addax, un bóvido del Sahara y del que se estiman que quedan unos 300 ejemplares, la mayoría de ellos en Níger.
En Europa, Libia, Egipto, Japón, Australia y Norteamérica hay unos 600 más, pero en programas de reproducción, mientras que otros 1.000 se encuentran en manos privadas y ranchos de Estados Unidos y Oriente Medio.
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