"El reciente aumento de las sequías provoca bajadas masivas de la reserva de carbono en los bosques tropicales, especialmente por la muerte de árboles", destacan los investigadores que realizaron el estudio en la Amazonía.
A partir de los datos de crecimiento de más de 100.000 árboles de la selva amazónica, registrados desde hace 30 años, los investigadores constataron que la sequía de 2005 en esta región ha "provocado una inversión brutal de las absorciones de carbono realizadas durante décadas" y que la "muerte de los árboles se ha acelerado allá donde la sequía impactó más".
Según el análisis, este fenómeno redujo en 5.000 millones de toneladas la absorción de CO2 por la selva amazónica. "El efecto sobre la atmósfera es, por lo tanto, equivalente al que resulta anualmente de las deforestaciones en beneficio de las actividades agrícolas en todo el mundo".
"Durante años, la región amazónica ha ayudado a ralentizar el calentamiento climático (y) si estos pozos de carbono se reducen, o incluso funcionan al revés, el nivel de dióxido de carbono en la atmósfera aumentará aún más", subrayó el principal autor del estudio, Oliver Phillips, de la Universidad de Leeds (Gran Bretaña).
Además, los árboles que mueren como consecuencia de las sequías emitirán a la atmósfera, cuando se descompongan, todo el CO2 absorbido durante sus vidas, adviertien los expertos.
La región amazónica es tan extensa (seis millones de km2, es decir, 11 veces la superficie de Francia) que "incluso mínimos efectos ecológicos pueden tener un gran impacto sobre el círculo del carbono mundial", concluyen los autores del estudio, asegurando que "si las sequías se repiten en la Amazonía, esto conducirá a una aceleración del cambio climático".
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