Las mercierellas han existido durante millones de años, y en el registro de fósil abundan sus marcas distintivas. Sin embargo, se ha descubierto que lo que en una investigación anterior fue etiquetado como mercierellas fosilizadas en una formación geológica cerca de Denver, Colorado, son en realidad las marcas dejadas por un escape submarino de metano ocurrido hace 70 millones de años.
Las mercierellas parecen largos lápices de labios, y han sido observadas en ambientes cálidos y frÃos del fondo marino, incluyéndose entre sus ubicaciones cadáveres de ballena y cargamentos ricos en sustancias orgánicas en descomposición de embarcaciones hundidas. En 1977 se descubrieron ecosistemas repletos de colonias de mercierellas en fumarolas hidrotermales.
Estos raros ecosistemas eran desconocidos antes de ese primer hallazgo. A partir de entonces, fueron identificados varios ejemplos de fósiles de mercierellas en el registro fósil de las rocas. Una de estas ubicaciones, que se encuentra al sur de Denver, en Colorado, ha sido reexaminada recientemente por Federico Krause (profesor en el Departamento de Geociencia en la Universidad de Calgary), Selim Sayegh, Jesse Clark y Renee Perez.
En una zona de aproximadamente una vez y media el tamaño de la ciudad de Calgary, los cientÃficos descubrieron que lo que habÃa sido identificado antes como mercierellas fosilizadas eran en realidad marcas tubulares dejadas por el escape de metano.
Es la primera vez que se descubren evidencias de un sistema geológico natural antiguo de conducción por donde el gas, el agua y los sólidos habrÃan sido expulsados.
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