Un desconocido reservorio de lÃquido salado quÃmicamente parecido al agua del mar, pero sepultado bajo un glaciar continental en la Antártida, sirve de habitat para una insólita vida mcirobiana en un lugar donde el frÃo, la oscuridad y ausencia de oxÃgeno habrÃa llevado hasta ahora a los cientÃficos a creer que nada podrÃa sobrevivir, de acuerdo con una nueva investigación.
Tras tomar muestras y analizar el flujo procedente del interior del glaciar Taylor, situado entre la placa de hielo del Este de la Antártida y los secos y libres de hielo valles de McMurdo, los investigadores creen que, careciendo de bastante luz como para conseguir alimento mediante la fotosÃntesis, los microbios han conseguido adaptarse durante 1.5 millones de años aprovechando compuestos de sulfuro y el hierro para sobrevivir.
Estos microbios (en la imagen) también son remarcablemente similares en su naturaleza a especies encontradas en entornos marinos, lo que lleva a la conclusión de que las poblaciones localizadas bajo el glaciar son restos de mayores colonias de microbios que una vez ocuparon un fiordo o el mar y que sà recibÃan la luz solar. Cuando el glaciar Taylor avanzó, dejó aislados a estos microbios, que en parte lograron adaptarse a la nueva situación.
El estudio, que se publica en la edición del 17 de abril de la revista "Science" responde a algunos interrogantes y suscita otros nuevos en relación a la posibilidad de que exista vida en ambientes extremos, y por tanto tiene implicaciones para la búsqueda de vida en otros planetas del Sistema Solar. Ha sido realizado por un equipo dirigido por Jill Mikucki, investigador de la National Science Foundation en el Dartmouth College (Estados Unidos).
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