Grupos de investigadores de las universidades de Oviedo y Valencia han hallado las primeras evidencias de que un miembro de la familia de las metaloproteasas (un tipo de enzimas que intervienen en la activación de las proteÃnas) es capaz de modular las interacciones que se establecen entre las fibras nerviosas y las células del sistema inmunológico. De este modo, este enzima determina las respuestas sensoriales asociadas al dolor inflamatorio.
Dirigido por Carlos López OtÃn, catedrático de BiologÃa Molecular de la Universidad de Oviedo, e Isabel Fariñas, catedrática de BiologÃa Celular de la Universidad de Valencia, el trabajo acaba de ser publicado en «Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America», la revista oficial de la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos.
Las autoras principales de la investigación son Alicia RodrÃguez Folgueras (del grupo de OtÃn) y Teresa Valdés (discÃpula de Fariñas), quienes han contado con la colaboración, entre otros, de Luis Menéndez y Ana Baamonde, del área de FarmacologÃa de la Universidad de Oviedo; de Olivia GarcÃa y Aurora Astudillo, investigadoras del Instituto Universitario de OncologÃa del Principado (IUOPA), y de Carlos Belmonte, del Instituto de Neurociencias de Alicante, reciente ganador del Premio Nacional de Medicina.
Las conclusiones de esta investigación sugieren que determinadas metaloproteasas de matriz extracelular, como la MT5-MMP, pueden convertirse en nuevas dianas para el control del dolor. Asimismo, ponen de relieve la importancia de conocer con detalle el papel especÃfico de cada uno de estos enzimas en su correspondiente contexto con el fin de evitar generalizaciones sobre su acción.
Este estudio se enmarca en la lÃnea de investigación desarrollada en la última década por el grupo de OtÃn con el fin de determinar las funciones especÃficas desempeñadas por cada metaloproteasa. Estos estudios han permitido esclarecer la complejidad e, incluso, dualidad de las funciones llevadas a cabo por estos enzimas proteolÃticos, tanto en procesos fisiológicos como patológicos, entre ellos el cáncer. También han abierto nuevas vÃas para la comprensión y tratamiento de estas enfermedades.
Noticia publicada en La Nueva España