Los meteoritos representan el registro fÃsico más accesible que aún se conserva de la formación de nuestro sistema solar, y mediante su análisis los investigadores pueden recolectar información valiosa acerca de las condiciones existentes entonces. Sin embargo, la información acerca de donde se originó cada uno de los meteoritos examinados y cómo se movió a través del sistema solar antes de caer en la Tierra se conoce sólo para una docena de los cerca de 1.100 meteoritos cuyas caÃdas han sido documentadas en los últimos 200 años.
Phil Bland, del Departamento de Ciencia e IngenierÃa de la Tierra del Imperial College de Londres, es el autor principal de este estudio.
El nuevo meteorito, que es del tamaño aproximado de una pelota de crÃquet, es el primero en ser recuperado desde que el Imperial College de Londres, el Observatorio Ondrejov de la República Checa y el Museo Australiano Occidental, establecieron en 2006 una red de cámaras en el desierto de Nullarbor, en Australia Occidental.
La red de cámaras de los investigadores toma una única fotografÃa de larga exposición cada noche, para registrar bólidos en el cielo nocturno. Cuando un meteorito cae, los cientÃficos pueden calcular tanto la órbita que seguÃa antes de entrar en la atmósfera, como el posible punto de impacto para recuperarlo. Encontrar meteoritos caÃdos puede ser muy difÃcil en algunos lugares, como por ejemplo terrenos cubiertos de vegetación frondosa. Por eso, los responsables de la red instalaron las cámaras en el desierto de Nullarbor, ya que los meteoritos destacan mucho sobre el terreno.
El nuevo meteorito fue localizado por la primera expedición de búsqueda, en un radio de 100 metros en torno al punto calculado de impacto. Ésta es la primera vez que se ha predicho dónde serÃa hallado un meteorito caÃdo, usando únicamente datos de instrumentos dedicados ex profeso a observar caÃdas de estos objetos.
Según los cálculos de los cientÃficos, el meteorito parece haber seguido una órbita inusual alrededor del Sol antes de caer a la Tierra. El equipo piensa que comenzó como un fragmento de asteroide del Cinturón ubicado entre Marte y Júpiter; posteriormente su órbita evolucionó de manera paulatina hasta parecerse mucho a la terrestre.
Este nuevo meteorito es inusual también porque está compuesto de una rara clase de roca basáltica. La información sobre su composición, asà como los datos de su origen, apoyan una reciente teorÃa acerca de cómo se formaron los bloques de construcción de los planetas terrestres.
Esta teorÃa sugiere que los asteroides progenitores de meteoritos, como el analizado en este nuevo estudio, se formaron en la región interna del sistema solar, antes de dispersarse hacia el cinturón principal de asteroides.
Los asteroides son generalmente considerados como los "ladrillos" con los que están construidos los planetas terrestres como la Tierra, asà que este nuevo hallazgo proporciona una pista más acerca del origen del sistema solar.
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