Según señalan los investigadores, las diferencias en la personalidad que surgen en relación a los sentimientos humanos de desigualdad modifican la actividad en la amÃgdala, una región cerebral importante para el procesamiento emocional automático. El estudio contradice ideas previas que sugieren que tales diferencias de personalidad se deben a diferencias en la corteza prefrontal.
La forma en la que las personas prefieren dividir los recursos entre ellos mismos y otros es una caracterÃstica estable de la personalidad. Los individuos prosociales, que suelen trabajar de forma que benefician a otros, prefieren maximizar los recursos para si mismos pero también les gusta que otros tengan recursos similares. Los individualistas sin embargo prefieren maximizar recursos para sà mismos con independencia de la cantidad existente para los demás.
La manera en la que las personas llegan a estos dos tipos de decisiones ha sido controvertida pero una de las teorÃas apunta a que una respuesta automática sólo considera la recompensa para uno mismo y una más controlada, que ejecutarÃa la corteza prefrontal, superarÃa este impulso egoÃsta.
Los cientÃficos, dirigidos por Masahiko Haruno y Chris Frith, evaluaron ambas ideas de procesamiento durante tareas de compartir examinando cómo el cerebro prosocial y el individualista responden ante una pareja de recompensas, una para sà mismos y otra para un compañero.
Los resultados mostraron que a las personas prosociales no les gustaban los escenarios injustos y respondÃan de forma acorde mientras que las decisiones de las personas individualistas no se veÃan influidas por lo justa que se presentara la situación.
Los investigadores descubrieron que la actividad en la amÃgdala diferÃa entre estos dos grupos de personas y que la mayor recompensa desigual se asociaba con una mayor actividad de la amÃgdala en las personas prosociales. Por ello concluyen que la caracterÃstica aversión prosocial a la desigualdad está vinculada a la actividad en la amÃgdala y no depende del control consciente de los impulsos egoÃstas.
Noticia publicada en Europa Press (España)