Conocidos como los "Júpiter calientes" por sus grandes masas y su calor extremo, esta nueva gama de exoplanetas posee un tamaño similar que se extiende desde la talla de Neptuno (el menor) hasta la de Júpiter (el mayor), con una temperatura estimada entre los 2.200 y los 3.000 grados centÃgrados, mayor que la de la lava fundida. Los investigadores subrayan que estas condiciones "los convierte en escenarios no aptos para la vida".
Denominados "Kepler 4b", "5b", "6b", "7b" y "8b", sus órbitas muestran una duración de entre 3,3 y 4,9 dÃas; superior a la de la Tierra al Sol. La "alta sensibilidad" del telescopio ha sido determinante para detectar su presencia, ya que dispone de capacidad para situar tanto a planetas grandes como a los más pequeños.
Según el principal investigador de la misión, William Borucki, se trata de un descubrimiento "fundamental" que pone de manifiesto la buena marcha de los avances cientÃficos. En su opinión, "hay numerosos indicios de que el Kepler logrará cumplir con todos los objetivos que le encarga la ciencia". Por su parte, el director de la división de AstrofÃsica de la agencia espacial, Jon Morse, considera que "con el tiempo detectará cuerpos cada vez más pequeños".
Lanzada el pasado seis de marzo desde Cabo Cañaveral (Florida), la misión Kepler ha observado de forma "continua y simultánea" más de 150.000 estrellas con el uso del "fotómetro", la instrumento principal del telescopio. Si bien muchas de ellas no son más que cuerpos pequeños que orbitan alrededor de estrellas más grandes, las observaciones han confirmado la existencia de estos cinco exoplanetas, cuyo descubrimiento se basa en los datos que se recogieron durante más de seis semanas.
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