Este hallazgo no sólo aclara aspectos del origen del cáncer de piel, sino que además pone de manifiesto las dificultades a las que se enfrentan los investigadores dedicados a descubrir el origen de otros tipos de cáncer.
Averiguar con precisión qué células se vuelven cancerosas es importante desde el punto de vista biológico, pero desgraciadamente aún quedan muchas por identificar en la mayorÃa de los tipos de cáncer. Gran parte de los trabajos realizados sobre este tema se han centrado en células madre, puesto que permanecen vivas y se multiplican durante más tiempo en los tejidos, aumentando la probabilidad de generar mutaciones y provocar un cáncer.
En este estudio, cientÃficos de la Universidad Libre de Bruselas (ULB, Bélgica) y de la Universidad Católica de Lovaina (UCL, Bélgica) estudiaron el carcinoma basocelular en ratones. Dicho carcinoma es la forma de cáncer de piel que más incidencia tiene en humanos, pues afecta a más de un millón de personas en todo el mundo.
La piel está formada por distintos tipos de células. Las que componen los folÃculos, las glándulas sebáceas y las epidermis folicular, que se encuentra entre el pelo y los folÃculos, se diferencian mucho entre sÃ. En cambio, las células del carcinoma basocelular y las de los folÃculos pilosos presentan un gran parecido morfológico y bioquÃmico, motivo por el que tanto investigadores como médicos suponÃan que el cáncer debÃa tener su origen en las células madre de los folÃculos pilosos.
Para comprobar la veracidad de esta hipótesis, los investigadores de este estudio idearon un nuevo método para averiguar con precisión el origen de este tipo de cáncer. Activaron oncogenes en distintos tipos de células cutáneas de ratones y esperaron a ver qué células se volvÃan cancerosas.
Para su sorpresa, la activación de oncogenes en las células madre de los folÃculos pilosos no provocó la formación de ningún tumor. En realidad, el origen del cáncer de piel reside en las células madre ubicadas en la epidermis interfolicular.
«Fue sorprendente», comentó el autor principal del artÃculo, Khalil Kass Youssef de la ULB. «Esperábamos que este cáncer se originara en las células madre de los folÃculos pilosos, asà que nos llevamos una gran alegrÃa cuando nos percatamos de que nuestro descubrimiento rebatÃa los libros de texto y las enseñanzas de la facultad de medicina.»
Además de descubrir el verdadero origen del carcinoma basocelular, los autores también han demostrado que todas las células madre de la epidermis interfolicular analizadas en el experimento degeneraban en un carcinoma basocelular invasivo. Esto indica que cuando se activa un oncogén en una célula madre de vida larga no es necesario que se produzcan más alteraciones genéticas para que se desarrolle el cáncer.
Los investigadores señalan que esta constatación cobra sentido si se considera la estrecha relación que guarda el cáncer de piel con la exposición a luz ultravioleta (UV). Ésta no penetra tanto en el tejido cutáneo y por lo tanto es mucho más probable que provoque daños en el ADN de células de la epidermis folicular que en las células madre del folÃculo piloso, que se encuentran a mayor profundidad en la piel.
Pero las implicaciones de estos hallazgos no se limitan a los orÃgenes y el desarrollo del cáncer de piel. Según los cientÃficos: «Este descubrimiento podrÃa ser importante de cara al estudio de otros tipos de cáncer, puesto que demuestra claramente que la caracterización bioquÃmica y morfológica de las células tumorales puede dar lugar a una identificación equÃvoca de las células que provocan el cáncer».
La mayorÃa de los tipos de carcinoma basocelular están provocados por una exposición excesiva a rayos UV solares. Por suerte, su tratamiento es relativamente sencillo y la gran mayorÃa de los pacientes logran recuperarse por completo.
Noticia publicada en Cordis