En los humos de cocinar con aceites vegetales como los de soja, cártamo, aceite de colza y manteca de cerdo, se han encontrado hidrocarbonos aromáticos policÃclicos (HAP) potencialmente perjudiciales, aminas heterocÃclicas y aldehidos superiores y mutagénicos, junto con las partÃculas finas y ultrafinas. Sin embargo, no está claro si la fuente de energÃa o el tipo de grasa utilizado para cocinar tiene algún impacto sobre el contenido de los humos.
Los investigadores simularon las condiciones descubiertas en un tÃpico restaurante europeo occidental, friendo durante 15 minutos 17 piezas de carne que pesaban unos 400 gramos cada una. Se utilizó margarina o dos marcas diferentes de aceite de soja para cocinar la carne en hornillos de gas o eléctricos. La margarina contenÃa una mezcla de soja, colza, aceite de coco y aceites de palma además de vitaminas A y D, pero no grasas hidrogenadas.
Los autores del trabajo midieron la cantidad de HAP, aldehidos y materia particulada total en la zona de respiración de la cocina. El naftaleno, un componente prohibido que contenÃan los antipolillas tradicionales, fue el único HAP detectado y variaba de 0,15 a 0,27 ug/m3 en el aire en 16 de las 17 muestras de carne. Los mayores niveles se produjeron cuando se frió con margarina en el hornillo de gas.
Se produjeron aldehidos superiores al freÃr todas las muestras y aldehidos mutagénicos en la mayorÃa de ellas. Los niveles globales variaron del indetectable 61,80 ug/m3 en el aire a los niveles más elevados descubiertos cuando se freÃa en el hornillo de gas, independientemente del tipo de grasa empleada.
El número más elevado de partÃculas ultrafinas durante la fritura en el hornillo de gas era considerablemente superior que cuando se cocinaba con electricidad. El tamaño de las partÃculas con gas era de 40 a 60 nm en comparación con los 80 a 100 nm con electricidad. Las partÃculas ultrafinas se absorben más deprisa por los pulmones.
Los autores apuntan a que los niveles de HAP y materia particulada descubiertos durante el estudio se encontraban por debajo de los umbrales aceptados de seguridad ocupacional. Sin embargo, añaden que los humos de cocinar contienen varios componentes perjudiciales para los que no existe aún un umbral de seguridad claro y que cocinar con gas parece aumentar la exposición a estos componentes.
Noticia publicada en ADN (España)