Los investigadores de la universidad danesa de Aarhus llegaron a esta conclusión tras estudiar capas de barro recogidas del fondo marino de la bahÃa de su ciudad.
"Acabamos de abrir una puerta. Pero creo que el descubrimiento cambiará nuestro modo de pensar sobre la geoquÃmica marina y la ecologÃa microbiana", declaró a Efe uno de los autores del estudio, Nils Risgaard-Petersen.
En sus experimentos, los cientÃficos vieron cómo se ponÃan en marcha y se interrumpÃan en el fondo marino procesos biológicos que requieren oxÃgeno cuando se añadÃa o retiraba oxÃgeno desde la superficie, explicó por su parte el profesor Lars Peter Nielsen, de la Universidad de Aarhus.
Cuando eso ocurrÃa, los cientÃficos sabÃan con certeza que el oxÃgeno nunca llegaba a bajar tanto como para alcanzar a las bacterias del fondo, que lo necesitan para sus procesos biológicos.
"Fue imposible solventar esa paradoja hasta que surgió la salvaje idea de que el fondo marino podrÃa ser un entretejido de ondas eléctricas inalámbricas generadas de manera natural", afirmó Nielsen.
Una vez descubierta la existencia de ese circuito eléctrico, los investigadores llevaron a cabo más experimentos para confirmar que la respuesta de las bacterias del fondo al oxÃgeno de la superficie fue causada por el rápido transporte de electrones mediante ondas inalámbricas que conectan a las bacterias entre sÃ.
Durante su investigación, los profesores comprobaron que la conexión eléctrica de una bacteria con otras es posible hasta una distancia 20.000 veces mayor que su propio tamaño (unos 2 centÃmetros en total).
Al igual que los humanos extraemos energÃa de la comida tras la combustión lograda gracias al oxÃgeno que respiramos, las bacterias del fondo marino también adquieren energÃa al transformar el alimento en sustancias orgánicas y sulfuro de hidrógeno, un proceso para el que requieren oxÃgeno.
AsÃ, algunas bacterias (las situadas abajo, en el fondo del mar) "comen" en nombre de las demás, mientras otras (desde la superficie del agua) respiran por ellas, según el estudio.
Aunque ya se sabÃa que las bacterias pueden generar electricidad, el descubrimiento sobre su conexión "deberÃa tenerse en cuenta para entender los ciclos de la naturaleza", dijo Nielsen.
Noticia publicada en La Razón (España)