Los investigadores realizaron su estudio aprovechando los trabajos del Servicio de Gestión de Residuos del Consell de Mallorca para reducir la población de aves en el basurero. La investigación, liderada por Meritxell Genovart, ha sido publicada en la revista PLoS ONE.
La afluencia masiva de gaviotas a este vertedero para alimentarse hizo necesaria la intervención de las autoridades, que contrataron a un tirador que disparaba a las aves de manera aleatoria.
Para cazar las gaviotas, se utilizaron aves de cetrerÃa (depredadores como los halcones o busardos), que también sirvieron para disuadir a las gaviotas de acercarse al basurero.
No cazan al azar
Según este estudio, las presas favoritas de las rapaces eran las gaviotas jóvenes, menos capacitadas para volar y más débiles. También cazaban animales con deformaciones corporales y con patologÃas internas, inapreciables para el hombre pero que los depredadores sà son capaces de detectar.
Asimismo, los investigadores comprobaron que los halcones y los busardos se decantaban tanto por los ejemplares más flacos como por los más obesos.
Los cientÃficos cotejaron los datos sobre la situación fÃsica de las gaviotas fallecidas con las de aquellas que lograron sobrevivir para comprobar si éstas realmente estaban más sanas que las vÃctimas. En concreto, examinaron 506 gaviotas que habÃan sido disparadas y 122 cazadas por depredadores.
El estudio muestra cómo funciona la selección natural en animales salvajes y prueba que los depredadores no eligen sus presas al azar. Seleccionan a sus vÃctimas y cazan principalmente a individuos débiles o con alguna patologÃa.
Noticia publicada en El Mundo (España)