Tras observarla detenidamente resultó ser un tipo desconocido de rana con nariz larga, por lo que los cientÃficos decidieron llamarla Pinocho. La rana es bastante llamativa, su nariz apunta hacia arriba, pero se desinfla cuando el animal tiene menos actividad.
Estábamos sentados comiendo nuestro almuerzo, dijo el ornitólogo Chris Milensky. Oliver volteó y ahà habÃa una rana sobre el costal de arroz y lo mejor es que logró agarrarla, agregó.
Los herpetólogos son expertos en serpientes, lagartos y anfibios. Milensky dice que una de sus caracterÃsticas es que tienen buenos reflejos. Oliver también atrapó un gecko. No sé cómo le hizo para saltar y tomarlo de un árbol, agregó.
Por si la rana Pinocho no fuera suficientemente sorprendente, los cientÃficos hicieron otros hallazgos.
En medio de las lluvias torrenciales e inundaciones, los investigadores reportaron el descubrimiento del canguro más pequeño conocido, un tipo de ratón lanudo alpino endémico de Indonesia, una paloma con tres tonos en el plumaje y un gecko con ojos amarillos, aspecto de gárgola y dedos protuberantes.
Las montañas Foja se encuentran en la parte oeste de la isla de Nueva Guinea, una parte de Indonesia a la que pocos cientÃficos han ido en años. El grupo ambientalista Conservation International, apoyado por la organización National Geographic Society y el Instituto Smithsoniano, acudieron para investigar la zona.
Los resultados de su expedición de 2008 fueron anunciados el lunes. Milensky dijo que fue un proyecto increÃblemente difÃcil en el que también estuvieron involucrados cientÃficos indonesios. El clima era extremadamente húmedo, habÃa lluvias fortÃsimas cada dÃa, dijo. El campamento se convirtió en un verdadero pantano
Kristofer M. Helgen, curador de mamÃferos en el Museo Nacional Smithsoniano de Historia Natural, dijo que uno de los animales más sorprendentes que observaron fue un canguro trepador de pelaje dorado.
La mayorÃa de las personas creen que los canguros son criaturas que viven en los llanos de Australia, dijo, pero este se adaptó a la vida de la jungla. Puede saltar a los árboles y subir a toda prisa por ellos, dijo Helgen. Pero en el suelo salta como cualquier canguro lo harÃa.
Bruce Beehler, uno de los principales investigadores en Conservation International que participó en el proyecto, reconoció los resultados alentadores en un comunicado. Los lugares como este representan un futuro saludable para nosotros y nos demuestran que no es demasiado tarde para detener la crisis actual de especies en extinción, dijo.
Noticia publicada en El Universo (Ecuador)