Un equipo de cientÃficos de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña, del Instituto de Ciencias del Espacio del Consejo Superior de Investigaciones CientÃficas (CSIC), de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina) y de la Universidad de Liverpool John Moores (Reino Unido), encabezado por el investigador Enrique GarcÃa-Berro, del Departamento de FÃsica Aplicada de la UPC, ha demostrado que la edad de las estrellas enanas blancas del cúmulo galáctico NGC 6791 es de 8000 millones de años y no de 6000 millones, como se creÃa hasta ahora.
Los investigadores han calculado la evolución de las enanas blancas desde su nacimiento hasta la actualidad. Estos cálculos demuestran y confirman experimentalmente teorÃas que se habÃan anticipado pero de las que hasta ahora no existÃan pruebas observacionales. En particular, el equipo de investigación ha demostrado que la sedimentación de los elementos quÃmicos más pesados, debida a la fuerte gravedad de esas estrellas, y la cristalización de los materiales, a consecuencia de las enormes presiones, tienen lugar en su interior. Estos procesos fÃsicos liberan energÃa en el interior de las enanas blancas y retrasan su evolución, lo cual permite calcular con precisión la edad de este tipo de estrellas.
Los cientÃficos han utilizado durante años la edad de las enanas blancas para estimar la edad de nuestra galaxia y de otros sistemas de estrellas, y la habÃan anticipado desde el punto de vista teórico, aunque existÃan grandes incertidumbres debido a que no se podÃa probar cómo se producÃan esos dos fenómenos en su interior. Nunca se habÃa podido certificar mediante observaciones, de una forma independiente, la validez de sus teorÃas, ya que es imposible obtener en laboratorios terrestres las densidades y las temperaturas tan altas (de millones de gramos/cm3 y de millones de grados, respectivamente) de esas estrellas. Los cálculos de este grupo de investigadores han sido comparados con las medidas de la edad de NGC 6791 realizadas a partir de las imágenes del telescopio espacial Hubble y se ha podido comprobar que coinciden.
Las enanas blancas son las estrellas más abundantes del Universo. Además, son estrellas muy densas dado que tienen una masa similar a la del Sol, pero poseen un radio comparable al de la Tierra. De hecho, son residuos estelares, restos compactos de estrellas fruto de la evolución estelar que se forman cuando las estrellas agotan su combustible nuclear. Por otro lado, emiten la energÃa térmica que tienen almacenada, por lo que, en general, su luminosidad es muy baja.
La mayorÃa de enanas blancas están formadas por un núcleo de carbono y oxÃgeno, aunque en su superficie tienen una capa de hidrógeno y de helio. En el momento de su formación las enanas blancas presentan unas temperaturas muy altas y su brillo es muy intenso, pero al no tener otras fuentes de energÃa que no sea su reserva térmica se van enfriando gradualmente y va disminuyendo su brillantez muy lentamente, hasta que llega el dÃa en que dejan de irradiar. La vida de una enana blanca, sin embargo, puede llegar a ser de miles de millones de años. Hasta ahora, la mayorÃa de cálculos atribuÃan una edad de 6000 millones de años a las enanas blancas del cúmulo galáctico NGC 6791, pero el nuevo trabajo de investigación demuestra que nacieron hace 8000 millones de años.
Esta hipótesis ha sido demostrada mediante la simulación de toda la evolución de las enanas blancas, en la que se han incluido los dos procesos fÃsicos que tienen lugar en el núcleo de estas estrellas y que nunca se habÃan considerado: uno es el efecto de la sedimentación del neón y el otro es la separación de fases del carbono y el oxÃgeno durante la cristalización, que sucede a temperaturas más bajas.
En esas dos etapas de la evolución, la estrella libera energÃa gravitacional y su enfriamiento se modera. Como las enanas blancas más débiles del cúmulo son también las más rojas y frÃas, si se dispone de buenos modelos de enfriamiento se puede calcular la edad del cúmulo. Consecuentemente, los cientÃficos han calculado los colores y el brillo de todas las enanas blancas del cúmulo NGC 6791 y han podido comprobar que, en el caso de las enanas blancas más débiles, los efectos de esos dos procesos fÃsicos retrasan el proceso de enfriamiento, de forma tal que la edad del cúmulo y la de sus enanas blancas coinciden.
Noticia publicada en El Sol (Argentina)