En la revista «Science», una de las biblias cientÃficas donde se dan a conocer los grandes avances, anuncia el nacimiento de lo que él llama la primera «célula sintética», aunque sólo su genoma lo es.
En puridad, Venter y sus 25 cientÃficos de elite que ha reclutado para su proyecto, no han logrado una célula artificial generada por completo a partir de elementos inertes. Se trata de un hÃbrido, con la estructura natural de una bacteria viva y el material genético artificial. Para lograrlo, primero generaron un cromosoma sintético, una réplica a imagen y semejanza del genoma de la bacteria («Mycoplasma mycoides») y después lo trasplantaron a otra bacteria viva («M. capricolum») que actuó como recipiente para crear una nueva. Una vez implantado, el ADN de sÃntesis se activó y empezó a funcionar en la nueva célula.
Venter defiende su hito: «Es el primer organismo sintético que se ha fabricado jamás y lo afirmamos porque se deriva de un cromosoma totalmente artificial, fabricado con cuatro botellas de sustancias quÃmicas en un sintetizador que arrancó con la información de un ordenador».
Sea o no totalmente artificial. Este paso nunca se habÃa dado antes y abre un mundo de infinitas posibilidades en la que la imaginación humana parece la única barrera. La nueva célula generada es el pistoletazo de salida para la fabricación de microorganismos «a la carta» en el laboratorio. Bacterias diseñadas para desarrollar medicamentos más eficaces, fabricar nuevos biocombustibles y formas de energÃa alternativas o quizá pensadas para comerse residuos tan peligrosos en el mar como el petróleo.
El equipo de Venter también ha hecho planes. Uno de sus proyectos es diseñar algas que capturen dióxido de carbono y fabricar nuevos hidrocarburos que puedan utilizarse en refinerÃas. Trabajan en fórmulas con las que acelerar la fabricación de vacunas. Obtener nuevas sustancias quÃmicas, ingredientes alimenticios o limpiar el medio ambiente también forma parte de los sueños de este cientÃfico, tan prodigioso como polémico por la publicidad con la que rodea sus progresos. No sólo él cree en su visión. El cientÃfico tiene ya un acuerdo con BP, precisamente la compañÃa que es responsable del vertido del Golfo de México, uno de los mayores desastres ecológicos de la historia reciente.
El ¿salto final?
Este trabajo es el salto final para el que se habÃan preparado estos investigadores durante años. En enero de 2008 anunciaron la primera creación de un genoma sintético, el de una bacteria con más de 570.000 pares de base. Lo hicieron con un sistema complejo de ingenierÃa genética que permite sintetizar segmentos artificiales de ADN, unirlos y clonarlos, utilizando dos recipientes biológicos, una bacteria y la levadura. O como prefiere explicar Venter, al compararlo con el funcionamiento de un ordenador: «Si nuestro código genético y los cromosomas son los programas fundamentales de nuestro sistema operativo. Hemos reproducido en el laboratorio el sistema operativo humano. Sólo nos queda ponerlo en marcha». Y eso es lo que acaban de conseguir. En esta ocasión han jugado al bricolaje genético con otra bacteria, la «M. mycoides», por tener un crecimiento más rápido que la bacteria utilizada en los primeros experimentos.
El grupo de Venter, entre los que se encuentra el nobel de Medicina Hamilton Smith y Dan Gibson -autor principal del estudio de «Science»-, habÃa afirmado que este era el paso definitivo para asistir al nacimiento en el laboratorio de un organismo artificial.
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