En un artÃculo publicado en la revista Science, informan que los incendios han aumentado en el 59% de las zonas de deforestación reducida. Esto pone en peligro el éxito de los esquemas para reducir las emisiones causadas por la deforestación a largo plazo.
Los investigadores -de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido y del Instituto Nacional de Investigación Espacial de Brasil- basaron sus conclusiones en observaciones satelitales. "Los resultados nos sorprendieron porque esperábamos ver una disminución en los incendios con la reducción de la deforestación", afirmó Luiz Aragao, coautor del estudio, de la Universidad de Exeter.
"Lo que esto implica para los esquemas REDD (un mecanismo que busca frenar las emisiones de gases invernadero debidas a la reducción de los bosques), es que primero tenemos que crear un sistema para monitorear los incendios", añadió Aragao.
"También harÃa falta cambiar el uso de la tierra en el Amazonas y utilizar un sistema que no requiera fuego", agregó el investigador en referencia a los incendios controlados que se usan para despejar el terreno para la agricultura.
REDD, elemento clave
Funcionan dándole a los paÃses en desarrollo un incentivo para proteger a los bosques de una serie de actividades que contribuyen a la liberación de CO2, como la tala para la venta de madera o para la expansión agrÃcola.Los mecanismos REDD (Reducción de las Emisiones debidas a la Deforestación y la Degradación) buscan crear un valor de mercado para el dióxido de carbono acumulado en los bosques tropicales de los paÃses en desarrollo.
Como la deforestación representa el 20% de las emisiones provocadas por la actividad humana, los programas REDD son considerados un componente clave en los esfuerzos globales para frenar el cambio climático.
"Los incendios que tienen lugar durante las sequÃas pueden liberar una cantidad similar de CO2 a la deforestación", dicen los investigadores. "Si la AmazonÃa se torna más seca en el siglo XXI, tal como lo predicen algunos modelos, la región se tornarÃa más susceptible a los incendios".
Estudios previos demostraron que los incendios en la zona aumentaron después de años de las sequÃas en 1998 y 2005. "Los bosques en la AmazonÃa están más fragmentados y por lo tanto, una proporción creciente de bosque está expuesta a los incendios que se inician en los campos aledaños", dice el estudio.
Esta práctica es muy utilizada por los campesinos en la AmazonÃa para limpiar los bosques secundarios y crear espacio para los cultivos. "Necesitamos cambiar la forma en que los campesinos manejan sus tierras para que puedan dejar de usar fuego", dijo Aragao.
Sin fuego
Según Andrew Mitchell, director del Global Canopy Programme, los resultados de esta investigación tienen un impacto en las negociaciones de REDD. "Si se trata de controlar la deforestación, hay que ver qué está haciendo la gente afuera del bosque", aseguró Mitchell.
El problema es que si no se utiliza el fuego para limpiar los campos, que es un método barato, habrÃa que utilizar sierras eléctricas o tractores, por ejemplo. "Esto significa que los programas REDD necesitan beneficiar no sólo a los que viven en el bosque, sino también a los campesinos que viven fuera de ellos", dijo Mitchell.
Noticia publicada en BBC NEws (Reino Unido)