TRAVERSE («Trascender a la realidad mediante la activación de respuestas en entornos virtuales con enriquecimiento sensorial») es un proyecto dirigido por el profesor Melvyn Slater de la Universidad de Barcelona (España).
En el estudio referido el profesor Slater y su equipo llevaron a cabo un experimento en el que 24 voluntarios varones, ninguno de los cuales habÃa experimentado entornos de realidad virtual con anterioridad, utilizaron cascos que les introdujeron en un entorno de este tipo y en el que debÃan reaccionar a situaciones concretas. Algunos usuarios se situaron en una posición para experimentar el entorno a través de los ojos de un cuerpo humano virtual femenino a tamaño natural (ilusión sustitutoria del cuerpo) y si se miraban podÃan ver su nuevo cuerpo y vestimenta.
Otros se situaron en una perspectiva ligeramente desplazada con respecto a la simulación del cuerpo femenino. Como era de esperar, el efecto de sustitución corporal fue más pronunciado en la posición anterior. En algunos casos la experiencia fue tan realista que los voluntarios exclamaron y retrocedieron cuando se vieron en peligro. Además los investigadores registraron un descenso del ritmo cardÃaco, una reacción tÃpica ante una agresión.
En el artÃculo, los cientÃficos explican que el experimento demostró que los mecanismos sensoriales pueden prevalecer de forma temporal sobre el conocimiento, lo que provoca una ilusión tremendamente intensa de transferencia corporal. La percepción del movimiento y el tacto bastó por sà misma para generar una ilusión de este tipo, un efecto que contrasta con estudios anteriores que «asumen que la sincronÃa táctil y visual es el factor más determinante en estas ilusiones de transferencia».
«La investigación también ilustra que la realidad virtual inmersiva es una herramienta de gran utilidad para el estudio de la representación y la experiencia corporal, pues permite manipulaciones experimentales imposibles de realizar de cualquier otra forma, y que la tecnologÃa ya ha alcanzado la madurez necesaria para representar el organismo humano y su movimiento», indican en el estudio.
Los resultados de este trabajo indican que si se hace creer a alguien que su cuerpo es diferente, se modifica su forma de pensar y comportarse. Esto implica, por ejemplo, que con la tecnologÃa podemos experimentar qué significa pertenecer al sexo opuesto o tener diferencias fÃsicas importantes como las de una persona obesa. El experimento podrÃa dar lugar a nuevas formas de combatir prejuicios e ideas preconcebidas o ayudar en la rehabilitación de pacientes que han sufrido ictus u otros problemas médicos.
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