El estudio, publicado en el diario "Physical Review Letters", revela que muchos de los rayos cósmicos de energÃa encontrados en la VÃa Láctea no son protones sino núcleos.
Hasta el momento, se creÃa que los rayos cósmicos de mayor energÃa procedÃan de galaxias remotas conteniendo enormes agujeros negros capaces de tragarse estrellas y acelerar protones a energÃas comparables a la del disparo de un rifle. Estos protones conocidos como rayos cósmicos viajan a través del espacio y entran en la galaxia.
Pero este año, los investigadores han descubierto el "sorprendente" hecho de que muchos de esos rayos son núcleos, por medio del observatorio de rayos cósmicos más grande del mundo, el Observatorio Pierre Auger en Argentina.
"Este descubrimiento ha sido totalmente inesperado porque el núcleo, más frágil que los protones, tiende a desintegrarse en protones a lo largo de su viaje por el espacio", indica el profesor de fÃsica y astronomÃa de la Universidad de UCLA, Alexander Kusenko.
El equipó encontró que las explosiones estelares en la VÃa Láctea pueden acelerar tanto protones como el núcleo, aunque, mientras los protones dejan pronto la galaxia, el más pesado núcleo, resulta atrapado en el turbulento campo magnético y sobrevive más tiempo.
Esta energÃa ultra alta del núcleo ha permanecido atrapada en la red de campos magnéticos galácticos durante millones de años y sus direcciones de llegada cuando entran en la atmósfera de la Tierra se producen al azar tras numerosos giros en el enredo de campos", explica Kusenko.
Noticia publicada en Europa Press (España)