Se trata de moléculas de carbono -conocidas como fulerenos o buckyesferas- que tienen forma de pelota de fútbol y fueron descubiertas en la Tierra hace 25 años, cuando fueron producidas en un laboratorio. Los fulerenos son la "tercera forma de carbono", después del grafito y el diamante, y pueden presentarse en forma de esferas, elipsoides o cilindros. Y debido a su extraordinaria estructura, los quÃmicos la llaman "la molécula más hermosa".
Tal como informan los cientÃficos en la revista Science, los fulerenos observados con el telescopio Spitzer de la NASA, consisten de 60 átomos de carbono arreglados en una esfera tridimensional. Los átomos están unidos en patrones alternados de hexágonos y pentágonos que, a escala molecular, son exactamente como una pelota de fútbol. Los compuestos pertenecen a una clase de fulerenos llamados Buckminsterfulerenos, nombrados asà en honor del arquitecto Richard Buckminster Fuller quien diseñó la cúpula geodésica a la cual se parecen tanto.
Por accidente
El hallazgo fue llevado a cabo por un grupo de investigadores de la Universidad de Ontario Occidental en Canadá. Según el profesor Jan Cami, quien dirigió el estudio, no estaban buscando especÃficamente buckyesferas pero lograron detectarlas por su inconfundible "firma" infrarroja. "Éstas oscilan y vibran de muchas formas distintas y al hacerlo interactúan con la luz infrarroja en longitudes de onda muy especÃficas" explica el investigador.
Cuando el telescopio detectó emisiones en esas longitudes de onda los cientÃficos supieron que estaban observando una señal de las moléculas más grandes que se han encontrado en el espacio. "Algunos de mis estudiantes me dicen que rompà un récord mundial" dijo a la BBC el profesor Cami. "Pero no creo que exista un récord para este hallazgo".
La señal surgió de una estrella en el hemisferio sur de la constelación Ara, a 6.500 años luz de distancia. El profesor Cami explica que aunque el hallazgo quizás no fue sorprendente, es "muy emocionante". "Muchos cientÃficos pensaban que estas moléculas existÃan en el espacio, porque son uno de los materiales más estables y duraderos" señala el cientÃfico. "Asà que una vez que se forman en el espacio serÃa muy difÃcil destruirlas". "Pero ésta es evidencia clara de que allà existe una clase de molécula totalmente nueva".
Los investigadores ahora desean estudiar las propiedades únicas que tienen las buckyesferas con las cuales pueden jugar papeles importantes en los procesos fÃsicos y quÃmicos en el espacio.
Larga existencia
En la Tierra, el descubrimiento de la existencia de los fulerenos, en 1985, también fue accidental. Las buckyesferas fueron nombradas en honor del diseñador de la cúpula geodésica. Los cientÃficos de la Universidad de Sussex intentaban simular las condiciones en la atmósfera de estrellas gigantes envejecidas ricas en carbono, en las cuales habÃan sido detectadas cadenas de carbono. "Los experimentos estaban diseñados para producir estas largas cadenas de carbono. Pero ocurrió algo inesperado" explica el profesor Cami.
"Surgieron estas moléculas que parecÃan pelotas de fútbol y se veÃan muy raras". "Y ahora resulta que esas condiciones que fueron deliberadamente creadas en el laboratorio en realidad existen también en el espacio. Lo único que tenÃamos hacer era buscar en el lugar correcto".
Harry Kroto, ahora basado en la Universidad Estatal de Florida, Estados Unidos, compartió el Premio Nobel de QuÃmica de 1996 por su descubrimiento de las fulerenos.
Sobre el nuevo hallazgo el cientÃfico comentó a la BBC que "este emocionante avance ofrece evidencia convincente de que las buckyesferas, como yo lo sospechaba desde hace tiempo, existen desde tiempos inmemorables en los recovecos más oscuros de nuestra galaxia". "Se habÃan estado escondiendo de nosotros, pero las encontramos junto a las estrellas".
"Todo el carbono de nuestro cuerpo surgió del polvo de una estrella, asà que hubo un momento en que ese carbono pudo haber tenido la forma de una buckyesfera" dice Harry Kroto.
Noticia publicada en BBC NEws (Reino Unido)