Los cientÃficos lograron ratones en los que los mecanismos olfativos se activaban no mediante olores, sino por la luz. Los autores de la investigación, que se ha publicado en la revista "Nature Neuroscience", consideran que los ratones podrÃan convertirse en una poderosa herramienta para el estudio de las bases neuronales del olfato. "Para distinguir cómo percibe el cerebro las diferencias entre los olores, parecÃa más razonable examinar los patrones de activación cerebral, pero es difÃcil seguir estos patrones utilizando estÃmulos olfativos, ya que los olores son muy diversos y a menudo bastante sutiles."
"Por esto nos preguntamos qué pasarÃa si la nariz actuara como una retina", explicó Venkatesh N. Murthy, responsable del trabajo. Según esta investigadora, "los olores son tan complejos quÃmicamente que es extremadamente difÃcil aislar los circuitos neuronales que subyacen al olfato". Los cientÃficos utilizaron luz mediante el campo de la optogenética para responder a la cuestión de cómo las células cerebrales diferencian entre los olores.
ProteÃnas en los sistemas olfativos
Las técnicas de la optogenética integran proteÃnas que reaccionan ante la luz en sistemas que suelen detectar entradas de información distintas a la luz. Los cientÃficos integraron estas proteÃnas, llamadas canalradopsinas, en los sistemas olfativos de ratones, creando animales en los que los mecanismos olfativos se activaban no mediante olores sino por la luz.
Con estos animales modificados mediante la optogenética, los cientÃficos pudieron caracterizar los patrones de activación en el bulbo olfativo, la región del cerebro que recibe información directamente de la nariz. Debido a que la entrada de luz puede ser controlada fácilmente, los investigadores diseñaron una serie de experimentos que estimulaban neuronas sensoriales especÃficas en las nariz y examinaron los patrones de activación que llegan hasta el bulbo olfativo.
"La primera cuestión es cómo el procesamiento se organizaba y cómo entradas similares eran procesadas por la células adyacentes en el cerebro", explicó Murthy. Los cientÃficos comprobaron que la organización espacial de la información olfativa en el cerebro no explica por completo la capacidad para percibir los olores. La organización temporal de la información olfativa arroja luz sobre cómo el ser humano percibe los olores.
Además de determinar la organización espacial del bulbo olfativo, el estudio muestra cómo el momento en el que se detecta el olor juega un papel importante en cómo se perciben los olores. El trabajo tiene implicaciones no sólo para el futuro estudio del sistema olfativo sino para distinguir los circuitos neuronales que subyacen a otros sistemas.
Noticia publicada en ABC (España)