Tras investigar sus estrategias de apareamiento, Karim Vahed y sus colaboradores de la Universidad de Derby descubrieron que estos insectos liberan pequeñas cantidades de espermatozoides en cada apareamiento. Esto sugiere que la función de sus grandes testÃculos es aparearse con muchas hembras y no producir volúmenes competitivos de esperma para cada encuentro.
Múltiples investigaciones en el estudio del comportamiento animal han demostrado que el tamaño de los testÃculos masculinos está relacionado con el grado de promiscuidad dentro de una especie determinada. Cuantas más parejas tiene una hembra, más grandes suelen ser los órganos sexuales del macho.
Los testÃculos grandes producen más espermatozoides, y al aparearse con muchas hembras tiene una probabilidad más alta de conseguir descendencia y perpetuar sus genes.
Una carga pesada
Vahed y su equipo comenzaron sus estudios mediante la medición del tamaño de los testÃculos de 21 especies de "Bushcrickets", también conocidos como saltamontes.
Aunque el tamaño proporcional de los testÃculos varió ampliamente entre las especies, el equipo encontró que una de ellas (la "Platycleis affinis"), conocido como saltamontes costero, superaba con creces el récord anterior de los testÃculos más grandes.
Sus testÃculos constituyen alrededor del 14% de su peso corporal. El equivalente en un ser humano serÃa más o menos cinco kilogramos cada uno.
Sin embargo, "los hombres con testÃculos más grandes en realidad suelen producir pequeñas cantidades de semen", afirma el Dr. Vahed, al contrario que los grillos. Por ello, es importante resaltar que "no debemos esperar que las mismas reglas y situaciones se apliquen por igual en todas las especies", finaliza.
Noticia publicada en El Mundo (España)