En los experimentos, los mecanógrafos profesionales introducÃan palabras en un programa informático mientras que los investigadores retocaban lo que hacÃan con resultados que aparecÃan en la pantalla, introduciendo errores tipográficos falsos en algunos casos y corrigiendo los reales en otras ocasiones.Â
Sin embargo, un cuestionario posterior revelaba que los mecanógrafos creÃan que eran los responsables de los falsos errores y no eran conscientes de aquellos que realmente cometÃan y les eran corregidos.Â
Los mecanógrafos parecÃan asà utilizar dos procesos diferentes de detección de errores, uno sensible a lo que aparecÃa en la pantalla y otro a las pulsaciones sobre el teclado.Â
Los autores describen procesos en dos bucles de retroalimentación. El "bucle interno" implica una evaluación en gran medida automática de las ejecuciones motoras, es decir, sobre si se pulsó o no la tecla correcta en el teclado; el "bucle externo" implica una evaluación consciente del resultado real, es decir, si la letra correcta aparecÃa en la pantalla.Â
Según los investigadores, uno de los posibles mensajes que se extrae de estos descubrimientos es que se debe bajar el ritmo si se está ejecutando una acción cerca de los lÃmites de la propia capacidad. Si, por otro lado se pueden cometer errores y corregirlos, se puede confiar en el "bucle externo". Si los resultados en la pantalla están bien se está consiguiendo lo que se pretende, concluyen.
Noticia publicada en La Razón (España)