En el verano de 1815, tras la erupción del Tambora en Indonesia, las heladas destruyeron los cultivos en lugares tan lejanos como Nueva Inglaterra, y la explosión de 1991 del Monte Pinatubo, en Filipinas, bajó la temperatura media mundial lo suficiente como para enmascarar los efectos de los gases de efecto invernadero durante un año más o menos.
Ahora, en una investigación financiada por la National Science Foundation (NSF), los cientÃficos han descubierto que las erupciones también afectan a las precipitaciones sobre la región del monzón asiático, donde los cultivos estacionales alimentan a cerca de la mitad de la población mundial.
Investigaciones sobre los anillos de árboles mostraron que las erupciones grandes tienden a provocar sequÃas en la mayor parte de Asia Central, mientras traen más lluvia a los paÃses del sudeste asiático como Vietnam, Laos, Camboya, Tailandia y Myanmar, todo lo contrario de lo que muchos modelos climáticos han previsto. Un artÃculo al respecto aparece en la revista Geophysical Research Letters.
Los anillos de crecimiento de algunas especies de árboles se pueden correlacionar con la lluvia. El estudio examinó muestras de alrededor de 300 sitios a través de Asia para medir los efectos de 54 erupciones volcánicas que se remontan a unos 800 años.
"PodrÃamos pensar que litosfera y atmósfera son dos cosas diferentes, pero todo está interconectado", dijo Kevin Anchukaitis, autor principal del artÃculo. "Los volcanes pueden jugar un papel importante en el clima", añadió.
Las grandes erupciones explosivas emiten compuestos de azufre que se convierten en pequeñas partÃculas de sulfato en la alta atmósfera, donde desvin la radiación solar. El enfriamiento resultante en la superficie de la Tierra pueden durar meses o años.
Noticia publicada en Ecoticias (España)