Durante este periodo, los dÃas tenÃan únicamente 21 horas y no habÃa animales en tierra firme debido a la escasez de oxÃgeno en la atmósfera. Pero los mares estaban llenos de vida y por ello abundan los fósiles, sobre todo de trilobites.
Según la geóloga Rosario RodrÃguez-Cañero, una de las responsables de este hallazgo, su importancia radica no sólo en la antigüedad de los fósiles, y en que permitan datar la edad de los materiales que los contienen, sino también en "la valiosa información que proporciona para realizar una reconstrucción de la historia tectónica, de la paleogeografÃa, y de la historia geológica de la Cordillera Bética".
La investigadora, de la Universidad de Granada, asegura en este trabajo que los fósiles que ha encontrado, muy escasos y difÃciles de encontrar, son una herramienta imprescindible para desentrañar la historia geológica de las Bética, y para conocer las caracterÃsticas del medio ambiente en el que se desarrollaron, y la historia térmica de las rocas en las que se hallaron.
Se trata de conodontos, unos animales exintos que tenÃan forma de pequeña anguila pero sin columna vertebral, cuya longitud era de unas decenas de milÃmetros y que habitaron los mares de la era Paleozoica, hasta que desaparecieron al finalizar el Triásico (hace unos 205 millones de años).
Los investigadores analizaron las caracterÃsticas de sus restos, asà como la presencia de unas especies y la ausencia de otras, comparando estos datos con los de la misma época en el macizo Ibérico y en otras cordilleras del entorno.
Sus resultados revelan que durante al final del OrdovÃcico, el Complejo Maláguide no estaba con el resto de la PenÃnsula Ibérica en un margen del continente de Gondwana, sino que se situaba mucho más próximo a los Alpes, con cuya fauna tiene muchas similitudes.
Para el geólogo Juan Carlos Gutiérrez-Marco, del Instituto de GeologÃa Económcia (CSIC-ucm), "la importancia de este hallazgo reside en que se trata de los primeros conodontos del OrdovÃcico terminal encontrados en la PenÃnsula, donde los ambientes de sedimentación autóctonos no alcanzan regiones tan profundas como las de los registros equiparables de los Alpes".
"Los bloques de roca fosilÃfera milagrosamente transportados y conservados en el basamento de la Cordillera Bética, derivan de un sedimento casi contemporáneo a la gran glaciación gondwánica africana, que casi acaba con los animales portadores de estos microelementos fosfáticos".
Los fósiles de los conodontos no son completos, sino unas diminutas piezas de menos de un milÃmetro, de una composición similar a la de los dientes de los vertebrados que estos animales llevaban en la región cefálica y los utilizaban para atrapar y triturar los alimentos.
Aunque estos dientes son las únicas piezas mineralizadas que poseÃan los conodontos, y las únicas que suelen fosilizar, en otras zonas del planeta se han encontrado conodontos completos", según la geóloga.
Estos fósiles béticos no solo son los más antiguos de la Cordillera Bética, sino los primeros que se encuentran de este tipo en todo el Mediterráneo occidental, desde Gibraltar hasta el sur de Italia. El trabajo ha sido publicado en la revista "Terra Nova".
Noticia publicada en El Mundo (España)